Síntesis del post: Festejo por el primer año de vida de este espacio. Festejo por otro hecho destacable. Arenga para que me voten cuanto antes en un concurso de tatuajes.
Buenas noches:
Hoy hay gran fiesta gran. Hoy tenemos motivos para celebrar. Hoy tiramos la chancleta. Hoy nos vamos de locas.
No, perdón. Eso último no. Pero que estamos de festejo, estamos de festejo.
No ponga esa cara Señor Briks, que igual a usté y a mí no nos iban a dejar salir.
Procedo a explicar la situación:
Durante la primera hora del primer día del séptimo mes del año dos mil ocho en la era de Nuestro Señor Jesucristo apareció publicado en este espacio este brevísimo artículo que a la postre acabó condenado a redefinir y potenciar el significado de la palabra intrascendencia: El porqué de este tachón
Bueno, en rigor de verdad lo que apareció publicado fue este espacio en su totalidad, ya que el día anterior no existía ningún soporte apto para presentar el mencionado artículo en el mundo de la virtualidad. O mejor dicho sí, existían millones y millones de soportes aptos, pero yo no conocía las claves de acceso, y encima estaban repletos de artículos escritos por otros individuos que incluso habían tomado la precaución de bautizar cada espacio de acuerdo a sus propios gustos o conveniencias. Entonces no me quedó otra alternativa que respetar la propiedad ajena, por lo que tuve que crear uno nuevo y distinto, dotarlo de una clave de acceso y bautizarlo de acuerdo a mi propio gusto o conveniencia. Sin embargo a esa altura del partido ya me había puesto de un pésimo humor, hecho que de inmediato se vio reflejado en el tenor del título, los subtítulos y los subsiguientes artículos.
Así nació Me tacho la doble, que tal y como expliqué hace muy poquito tiempo, iba a llamarse de otra manera hasta que esta señorita me escupió el asado solo para hablar unas cuantas gansadas por diez o quince días.
Pero esa es otra historia.
Lo verdaderamente importante, lo destacable, lo insólito o incluso lo aterrador, es que en el día de la fecha este humilde espacio está cumpliendo su primer año de vida. Y ese no es un dato menor, dado que la idea original era –lo confieso- hablar unas cuantas gansadas por diez o quince días.
Y esto era todo lo que quería contarles.
“¿Eso era todo?”, preguntarán ustedes un tanto decepcionados porque no hubo piñata.
“No, mentira”, contestaré yo con mi habitual inclinación a dar sorpresas.
La de hoy es la entrada número 100 de Me tacho la doble, así que el festejo es, valga la redundancia, por partida doble.
No Señor Briks, igual no nos vamos de locas. No insista.
Cien entradas en trescientos sesenta y cinco días, lo cual habla a las claras de la indiscutible regularidad de este martirio que han sabido soportar con estoicismo.
Felicitaciones para todos.
Y esto era todo lo que quería contarles.
“¿Eso era todo?”, preguntarán ustedes bastante decepcionados porque no hubo sanguchitos de crudo y tomate.
“Bueno… sí, pero puede haber una yapa”, diré yo con mi habitual inclinación a llevar agua para mi propio molino.
Todavía quedan algunas horas para votar en la segunda vuelta del concurso de tatuajes organizado por Capitana del Espacio, certamen que, contra todos los pronósticos y sin haber hecho campaña en mi propio blog, vengo peleando voto a voto contra dos herejes que seguramente han recurrido a métodos fraudulentos para empardar el verdadero aluvión de votos que he sabido conseguir gracias a mis conexiones mafiosas.
No perdón. Eso último no. Pero que estoy peleando voto a voto, estoy peleando voto a voto.
¡¡¡VOTENMENNNN!!!
Y esto era todo lo que quería contarles.
“¿Eso era todo?”, preguntarán ustedes completamente devastados porque no se repartió cotillón.
“Sí, aunque a mí me queda un tercio de una botella de Yoni Uoquer negro que pienso liquidar antes de acostarme”, responderé yo con la baba resbalando por las comisuras de los labios.
Basta Señor Briks, la baba es por el brebaje. Que no. Que no nos vamos de locas.
MUCHAS GRACIAS A TODOS.
Tengan ustedes muy buenas noches.