Cuestión previa: El Señor Carugo ha tenido la gentileza de dedicarle al titular de este humilde espacio una entrada en su blog con palabras muy cálidas, y no conforme con ello ha cedido también un dibujito de su autoría que, de más está decirlo, pasará a engrosar la vitrina en un sitio de privilegio.
Ambos gestos han sido ya debidamente agradecidos tanto pública como privadamente, aunque ello no obsta a que lo hagamos una vez más en esta sencilla aunque sentida ceremonia.

¡MUCHAS GRACIAS SEÑOR CARUGO!
Ahora a lo nuestro.
POTENTE GEN
En esta ocasión traigo a la mesa de debate un exponente que, intuyo, dividirá las aguas. En rigor de verdad podría haberlo presentado de otro modo, intentando influir veladamente en el juicio del público; pero como soy bien macho y me la banco, prefiero asumir el riesgo y aguantar los cascotes si es que los hubiera.
Gen Cormillot
Alberto, papá.
Adrián, hijito.
Alberto sonriente.
Adrián sonriente.Desde mi punto de vista es un gen válido, pero la última palabra es de ustedes. Los escucho.
Ahora es el momento en que debería hablarles sobre mis almuerzos de los viernes, pero lo cierto es que los personajes que son hoy materia de nuestro análisis me han dejado un tanto inhibido.
Tengan ustedes un dietético fin de semana.


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