Extraña sucesión de infortunios que, poco a poco, fueron minando mi voluntad hasta transformar aquel viejo anhelo de triunfo en esta pacífica convivencia con el fracaso.

viernes, 31 de diciembre de 2010

POTENTE GEN GANADOR DE 2010

Síntesis del post: Potente Gen Ganador de 2010, porque es el último viernes del año, y el último viernes del año yo suelo anunciar al campeón.

Señoras y señores:

Como no podía ser de otra manera, Potente Gen termina el año a todo trapo. Si bien el nivel de participación en la encuesta final no fue el más elevado (nunca lo es en esta época festiva), no puedo dejar de señalar que la misma fue reñida y cambiante hasta el último minuto, y encima acabó coronando a un campeón a mi juicio inesperado.

En los primeros días el Gen Cromwell pareció ser mejor recibido por aquellos que tímidamente se iban animando a participar, pero luego, poco a poco, el Gen Damon fue equilibrando la balanza, y al comienzo de esta semana había sacado una ventaja que en relación con la cantidad de votos emitidos parecía definitiva.

Sin embargo, durante las últimas veinticuatro horas el humor cambiante de las masas nos regaló un final electrizante que quedará grabado a fuego en la memoria de aquellos que lo presenciaron. O sea yo. No creo que nadie más anduviera por aquí.


El Gen Damon comenzó el día (se cuenta desde el miércoles a las 20 hasta el jueves a la misma hora, momento del cierre de la encuesta) arriba por 15-10, hecho que casi me impulsa a cometer el error de programar este artículo proclamándolo vencedor. Sobre las cero horas del día jueves la brecha se había reducido a solo tres míseros votos, y para las once de la mañana ya estaban empatados. Mientras tanto yo me felicitaba por no haber gastado líneas en vano.

Sí, me felicito por cualquier cosa, ¿y qué?

Por varias horas pensé que el asunto terminaba empatado, y que iba a tener que recurrir a una votación suplementaria o a un sorpresivo voto desempate (obviamente en cabeza mía) que seguramente iba a generar airadas protestas. El panorama era bastante comprometido.

Por la tarde desequilibró Cromwell, pero a los pocos minutos respondió Damon con el único voto que obtuvo durante el último día, y otra vez pensé que iba a tener que hacerme cargo de la definición. Sin embargo la providencia quiso que en el transcurso de la última hora nuestro nuevo campeón sacara de la galera una última estirada de cogote.


Sí señores, nuestro nuevo campeón. Porque ya tenemos al flamante Potente Gen 2010, que se alza con el trofeo gracias a dos agónicos votos de última hora que lo llevaron a un heroico 52% (18-16).

Al anuncio sin más:

POTENTE GEN GANADOR DE 2010

Gen Cromwell

James y John. Padre e hijo. Contentísimos con la noticia.

Y se lo dio vuelta nomás. Una victoria espectacular y, sin lugar a dudas, muy merecida.

Los partidarios del Gen Damon, a llorar a la iglesia. Les recuerdo que las denuncias de fraude, si es que existieran, serán analizadas por un concejo de notables durante la primera semana de enero.

Una vez más, la democracia ha sido servida.

Y ahora me voy contento, porque hoy no trabajo, y si bien me toca cuidarme en el almuerzo, a la noche voy a hacer un desastre.


Tengan ustedes un muy feliz Año Nuevo.

viernes, 24 de diciembre de 2010

POTENTE GEN GANADOR DEL SEGUNDO SEMESTRE. ENCUESTA CAMPEÓN DEL AÑO.

Síntesis del post: Potente Gen ganador del segundo semestre. Encuesta para elegir al campeón del año.

Buenas noches:

Luego de meditarlo un rato he llegado a la conclusión de que estoy en condiciones de afirmar que ya tenemos al ganador del segundo semestre. Si bien estoy escribiendo esto cuando todavía faltan algunas horas para el cierre de la encuesta, no cabe la menor duda de que la tendencia es irreversible.

El Gen Cromwell acumula un contundente 37% que le alcanza y le sobra para frustrar las aspiraciones del Gen Bonadeo. No hay nada más que hacer. Incluso se rumorea que en las primeras horas del día Diego Bonadeo se comunicó con James Cromwell para reconocer su victoria y desearle toda la suerte en la encuesta anual, donde se las tendrá que ver con el Gen Damon, ganador del primer semestre.


POTENTE GEN GANADOR DEL SEGUNDO SEMESTRE

Gen Cromwell



Dado que la encuesta para elegir al campeón del año comenzará en este preciso instante, las denuncias de fraude, si es que existieran, serán desest… analizadas por un concejo de notables durante la primera semana de enero.

La democracia ha sido servida.

Ahora a lo nuestro:



POTENTE GEN 2010. ENCUESTA FINAL.

Les pido encarecidamente que mediten muy bien su voto antes de emitirlo. Esto es una final.

Y ahora, señoras y señores, les presento a los candidatos:

Gen Damon. Ganador del primer semestre.



Gen Cromwell. Ganador del segundo semestre.



Recuerden que para que su voto sea contabilizado deberán participar de la encuesta que figura en la barra lateral.

El viernes 31 será anunciado el campeón del año.


Listo. Ahora sí. Que gane el mejor, y que la sombra del fraude y el contubernio no empañe esta nueva fiesta de la democracia.

Y ahora me voy contento, porque hoy no trabajo, y si bien me toca cuidarme en el almuerzo, a la noche voy a hacer un desastre.



Tengan ustedes una muy feliz Navidad.

domingo, 19 de diciembre de 2010

UN FELINO INFERIDO

Síntesis del post: Artículo sorpresa. Un felino de color negro, bien grandote y con un carácter de mil demonios. Los Magníficos. Sofisticada tecnología. Diálogo final. Conclusión.





Tenemos a este felino. Es un felino salvaje que habita en las islas británicas y tiene por costumbre devorar el ganado, asesinar a las mascotas incautas y mortificar a los poblados pequeños con tenebrosos rugidos nocturnos. Sin duda una criatura incómoda, digna de ser evadida por la gente decente.

Tenemos entonces a este felino que, de acuerdo con el testimonio de las pocas personas que han tenido la mala fortuna de cruzarse en su camino, es de color negro, bien grandote y con un carácter de mil demonios. Y también bastante difícil de registrar. Esto último no lo dicen los testigos. Lo decimos nosotros, ya que luego de más de medio siglo de esfuerzo mancomunado para dar con él, contamos solo con un centenar de fotografías borrosas, una docena de videos de pésima calidad y unas cuantas huellas lodosas que podrían haber sido hechas tanto por un gato salvaje como por mi tía Carlota, la hermana de mi papá.

Por lo tanto no sería del todo correcto continuar en esta postura, sentenciando muy sueltos de cuerpo que tenemos a este felino, como si en verdad nos halláramos en posesión de una o varias pruebas contundentes de su existencia. Más bien lo inferimos, lo intuimos, lo sospechamos y nos obsesionamos de algún modo con él. Y eso es todo lo que podemos decir sin incurrir en la mentira o la ausencia absoluta de objetividad.

Lo que sí tenemos es este grupo de tenaces profesionales que dedican el cien por cien de su tiempo a la búsqueda y/o cacería de este felino inferido, hecho que nos devuelve la esperanza de que algún día seamos capaces de arrojar algo de luz sobre el asunto. No perdamos la fe.

Estos muchachos son fantásticos, vea señora. Son una suerte de ‘Brigada A’, con la única diferencia de que el líder no tiene el pelo blanco, no fuma habanos y no dice que le encanta cuando un plan se concreta (principalmente, creo yo, porque ninguno de sus planes se ha concretado aún). Bueno, tampoco tienen un morocho forzudo ni un galán que conquiste señoritas para facilitar la misión; y ahora que lo pienso mejor, no son ellos los que escapan sino los que persiguen. Pero sí son cuatro. Y por lo menos uno está loco de remate. Uno o varios. Y cada cual posee una habilidad única e irrepetible. Y también viajan en una camioneta. En fin… la cosa es que nosotros tenemos el antojo de referirnos a ellos como ‘Los magníficos’, y no pensamos desviar nuestra atención en esas nimiedades.

Estos muchachos son fantásticos, vea señora. Magníficos para ser más exactos. Hay uno que es experto en computadoras y analiza las fotos y los videos del felino inferido con sofisticados programas que depuran las imágenes permitiendo extraer conclusiones más exactas. Otro coloca cámaras especiales que registran la actividad de los animales que deambulan por la noche sin que ellos sepan que están siendo vigilados. Un tercero realiza entrevistas y evalúa la credibilidad de los testigos de acuerdo a su intuición y a unas pruebas a las que los somete con extremo rigor. Y el último se entrega al trabajo de campo. Se interna en el bosque para analizar a las víctimas mortales del felino inferido mientras aún están calientes. Toma muestras de tejido y realiza moldes de yeso de las huellas. También recolecta pelos y excrementos que encuentra en los alrededores, y luego los manda a analizar a un laboratorio para extraer el ADN.

La macana es que a pesar de toda esa tecnología y de los esfuerzos por obtener la evidencia que excluya para siempre la duda de los escépticos, los resultados solo pueden ser calificados como pobres. Magros si se quiere. Los sofisticados programas de depuración de imágenes suelen transformar una mancha borrosa en otra mancha borrosa, pero un poco más grande. Las cámaras con visión nocturna registran montones de tobillos peludos que bien podrían ser de un felino salvaje, de un ciervo o de mi tía Carlota, la hermana de mi papá. Las declaraciones de los testigos son –como mínimo- erráticas, y cuando se los presiona solo se obtiene un tartamudeo que aporta más confusión que certezas. El estado en el que por lo general son halladas las víctimas no permite distinguir si fueron sorprendidas por la bestia o atropelladas por la camioneta de los magníficos. Todo ello sin mencionar los moldes de yeso y los análisis del laboratorio, únicos datos concluyentes que arroja la investigación. Según la experta contratada, las huellas pertenecen a un perro grande. Uno de esos pastores que se utilizan para vigilar los rebaños de ovejas. Y el muchacho del laboratorio insiste en que los cinco pelos analizados fueron identificados sin mayores problemas. Uno pertenece a un ciervo gris, otro a un ciervo colorado, dos a una especie de chancho salvaje y el último a un perro (posiblemente el mismo que dejó la huella mientras cuidaba a las ovejas).

El final de esta historia adquiere visos de tragedia. Los magníficos se despiden con semblante abatido, jurando redoblar el esfuerzo probatorio mientras nuestro felino inferido, negro, bien grandote y con un carácter de mil demonios, permanece precisamente en esa condición. Inferido. Sospechado. Intuido.


‘Ayer a la noche vi un programa de televisión que me pareció muy interesante’, escupo con una mirada gélida. Y a continuación lo relato. Completo. Con un grado de detalle muy similar al que acabo de plasmar en estas líneas. Y es que necesito que mi punto se grabe a fuego en la mente atrofiada de estos individuos. No, no se ofusque. No me refiero a usted sino a los dos ineptos que me escuchan sin haber leído este artículo.

El Operador y el Chamán me observan con cara de vaca que ve pasar el tren. Con un desconcierto que solo logra enfurecerme aun más de lo que ya estoy.

‘Nosotros tenemos que ser como ese felino inferido. ¿Entienden ahora? Nocturnos, sigilosos, letales. Imposibles de identificar o catalogar, salvo por testimonios de oídas. Esa es la idea de esta sociedad secreta. Debe dar ese pasito que le falta para convertirse –por fin- en ese ente clandestino y misterioso capaz de generar una malsana obsesión en aquellos que lo rodean sin formar parte’.

Se miran. Asienten. Se disponen a transcribir el acta. Pero no hay caso. Con cada movimiento revelan que el próximo descuido, el próximo olvido, el próximo traspié de este grupo está a la vuelta de la esquina.

Otro año que se cierra y esta sociedad que no genera otra cosa que problemas. La peor idea de mi vida, lo sigo sosteniendo. A esta altura deberíamos ser la imagen viva de ese felino inferido, negro, bien grandote y con un carácter de mil demonios; y sin embargo nos parecemos más bien a Carmelo, el gato de mi tía Carlota, la hermana de mi papá. Blanco, bien chiquito, gordito y con una campanita en el cogote que siempre denuncia su posición y sus planes.



Tengan ustedes muy buenas noches.


PS1: Para los que no lo saben, tengo una sociedad secreta. Pueden leer algo sobre ella en la etiqueta ‘Actividades Clandestinas’.

PS2: Sí, ya sé que me había despedido hasta el mes de enero, pero este es un artículo sorpresa. Las sociedades secretas somos así, impredecibles.

PS3: Esta noche haremos algunas visitas a los espacios virtuales amigos y afines.

PS4: Sigan votando en la encuesta Potente Gen Segundo Semestre.

jueves, 16 de diciembre de 2010

POTENTE GEN. ENCUESTA SEGUNDO SEMESTRE.

Síntesis del post: Potente Gen. Encuesta segundo semestre. Fin de año. Pausa.

Pero qué barbaridad. Se nos viene encima el final del año, y yo con estas mechas.

Estimados lectores, no queda más. En lo que a mí respecta he dado todo lo que tenía para dar. Y como no tengo nada más para decir, de aquí al 31 de diciembre dedicaremos todo nuestro tiempo y esfuerzo a elegir primero al Potente Gen del semestre, y luego al campeón del año.


“¡Pero usted se está tomando unas vacaciones encubiertas!”, exclamará alguno desde la última fila, tomando conciencia de que ya no me dejaré sacar el jugo hasta el año entrante.

“Usted es una verdadera lumbrera”, responderé yo. Y lo miraré fijo.

“¿Y por qué sube la encuesta el jueves en vez del viernes”, preguntará otro aprovechándose de mi buen humor.

“Porque hoy tengo más tiempo libre del que voy a tener mañana y no quiero programar la entrada”, responderé yo. Aunque seguiré mirando fijo a la lumbrera de la última fila.

“¿Entonces no lo veremos más hasta el mes de enero?”, indagará un tercer individuo escondido debajo del pupitre.

“Me verán, sí, pero solo los viernes y el día que me toque publicar en MIB”, aclararé yo sin apartar mis ojos de la última fila.

“¿Y en todo este tiempo no piensa visitar espacios amigos?”, agregará el mismo cobarde desde las profundidades.

“Sí, pero con más laxitud”, sentenciaré yo con los ojos fijos en el mismo sitio de siempre.

“¿Y ahora qué?”, preguntará usted. Sí, usted.

“Ahora a lo nuestro”, responderé yo. Y cumpliré con mi promesa.



POTENTE GEN. ENCUESTA SEGUNDO SEMESTRE.

Gen Dunst


Gen Lineker

Gen Clijters

Gen Kusnetzoff

Gen Cromwell

Gen Witherspoon

Gen Calabro



Gen Bonadeo





Recuerden que su voto solo será computado si lo emiten en la encuesta que figura en la barra lateral.

Que sea una fiesta de la democracia.

El viernes 24 será proclamado el Potente Gen del segundo semestre, que competirá por el trofeo anual con el Gen Damon. Por lo tanto, si todo marcha según lo planeado, el viernes 31 tendremos un nuevo campeón.

Es todo.

Tengan ustedes muy buenas noches.

viernes, 10 de diciembre de 2010

POTENTE GEN

Síntesis del post: Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo a veces subo un Potente Gen.

A lo nuestro sin más:

Gen Bonadeo

Diego. Papá. Periodista.

Gonzalo. Hijo. Periodista.

Diego de nuevo.

Gonzalo de nuevo.

La última de Diego.

La última de Gonzalo.

Aplausos por favor.

Más fuerte.

Muchas gracias.

Y ahora me voy contento, porque es viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y como lo que se me antoja. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y postre. Y café, si dan.


Tengan ustedes un caluroso fin de semana.

PS: Este fue el último PG del año. A partir del viernes que viene comenzaremos a elegir el PG del semestre, y luego el campeón de esta temporada.

lunes, 6 de diciembre de 2010

TRAMPAS MENTALES

Síntesis del post: Atrofia mental. Estrategia de defensa. Paseo. Merodeo. Elección. Celada. Reflexión final.



De vez en cuando la mente se atrofia, retiene información sensible y no la procesa, o lo hace de un modo inaceptable. Es decir que se niega a prestar el servicio de acuerdo a las reglas y condiciones establecidas con su propietario, hecho que, de acuerdo a la oportunidad y la circunstancia, puede causar enormes daños o solo generar contratiempos de menor entidad.

Mi estrategia de defensa para esos casos de rebeldía se dispara en forma automática cuando se cumplen las primeras cuarenta y ocho horas. En ese momento cierro determinadas compuertas que principalmente tienen que ver con lo familiar y lo laboral, y la saco a pasear. Me refiero a la mente, claro está. Le decreto, si se quiere, una suerte de conciliación obligatoria y me la llevo a la calle, al aire libre, para que se mezcle un poco con la materia prima que en condiciones normales imagina sin rascar la puerta como un perro urgido por una necesidad fisiológica.

Y como toda conciliación implica una negociación, y la misma ciertas concesiones, suelo abordar estos paseos con una dosis de generosidad muy superior a la habitual.

La llevo –por ejemplo- a un parque, me siento en un banco cualquiera y le permito acechar uno o varios personajes con la promesa del futuro ejercicio de una crueldad ilimitada. Nos aplicamos a un merodeo visual en busca del grotesco, la decadencia o la debilidad. Y todo lo hacemos con tiempo, sin apuro, porque de ello depende el sistema. Nuestro sistema. Es que juntos conformamos una persona horrible, vea.

Le regalo, en pocas palabras, las cosas que sé que le gustan y la motivan. Y en el colmo del frenesí, cuando ya nadamos en círculos como un tiburón que olfatea la gota de sangre en medio del océano, pongo sobre la mesa mi propia tragedia. Me ofrezco a mí mismo en el papel del enemigo, la virgen o el inocente a ser sacrificado en el monte. Pero siempre obtengo la misma respuesta. Conmigo se divierte todos los días y se ensaña todas las noches. Solo sirvo, según entiendo, para afilarle las uñas. Y tiene su lógica, ya que estoy irremediablemente atrapado con ella. No puedo ir a ninguna parte.

Me gusta el gordo que corre, me dice. Tiene potencial. Cada vuelta le toma tres minutos más que la anterior, y pasa con la remera más mojada. ¿Te fijaste? En cualquier momento se nos queda y salimos en Crónica. A que en la próxima pasa en cuero…

Claro que me fijé. Ocurre que no estoy del todo convencido. Le señalo dos o tres alternativas, aunque la más potable es la cincuentona embelesada con su entrenador personal.

A ella le gustan, pero no le fascinan.

Dale, hablemos del gordo. Por favor.

Se pone insistente, pero yo sigo sin decidirme.

¡Ahí está! ¡Te lo dije! Mirá la remera anudada en la cabeza y la panza al aire. Sintió que se moría y perdió el pudor. Prefiere que lo miremos antes de que le de un bobazo que lo deje listo de papeles. Miralo, dale. Miralo fijo. Te apuesto a que lo nota.

No veo el punto. Además la idea no es incomodar sino observar desde lejos. Sin embargo me doy cuenta de que ya la tengo donde quería.

Bueno, hablemos del gordo si querés, le digo. Pero antes tenemos que resolver dos o tres cositas de trabajo. Hay que aplicarse a eso. Si no, nada.

Se enfurece, sí, pero termina aceptando el intercambio. El estímulo es demasiado y ya funcionamos a pleno. No hay atrofia.

Esta noche te voy a volver loco, amenaza.

Supongo que el exabrupto se debe al engaño del que fue víctima. Pero bueno, yo sé que no es rencorosa. Si cumplo con lo mío se va a olvidar de todo. En el fondo es una mente inocente. Siempre le hago lo mismo, y siempre cae.

Gordo, preparate que ahora te toca a vos.



Tengan ustedes muy buenas noches.

jueves, 2 de diciembre de 2010

TODOS VAMOS A MORIR

Síntesis del post: Hallazgo de la NASA. Anuncio inminente. Mis informantes. Bacteria californiana. Sugerencia final.

En el día de hoy llego a ustedes con un anuncio bastante preocupante. Sin embargo no es mi intención alarmar a la concurrencia (admito que el título del artículo puede ser algo tremendista), así que por favor permanezcan en sus asientos y no empiecen a tirarse de las mechas, que con eso no ganamos nada.

Según me cuentan mis informantes, porque –sepaló señora- yo tengo excelentes informantes, a las cuatro de la tarde (hora local) la NASA presentará un nuevo hallazgo sobre vida extraterrestre.

Por favor señores, permanezcan en sus asientos.

A pesar del hermetismo de la agencia espacial en torno a este delicadísimo asunto, yo pude acceder a una serie de datos concretos que, espero, cumplirán la noble función de arrimar algo de tranquilidad en este día aciago.

¡Que permanezcan en sus asientos caramba!

Parece que el mencionado hallazgo no se refiere a ninguna criatura tipo Alien, Depredador o Ricardo Fort, por lo tanto no haría falta, en principio, entrar en pánico o recurrir a un Arnold Chuaresnaider o un Jorge Rial para destruirla. Hablamos más bien de una bacteria. Y no una bacteria marciana, venusina o lunar, sino una bacteria oriunda de un lago californiano.


Sí, escuchó bien. Una triste, patética y vulgar bacteria terrestre. Tan terrestre como usted y yo, aunque un poco más californiana.

¿Vio que no era para tanto?

Ahora usted se estará preguntando, le veo la carita de zonzo que pone, qué tendrá que ver este anuncio con la vida fuera de los límites de este cascote que nos toca habitar.

Bueno, no le voy a mentir. Yo también me lo pregunto, aunque puedo aportar algunas precisiones. Tengo excelentes informantes, no sé si le dije.

Resulta que este gracioso organismo recientemente descubierto es capaz de sobrevivir en arsénico, y hasta hoy se pensaba que ese elemento era demasiado tóxico para permitir la proliferación de cualquier criatura, incluido Ricardo Fort. Por lo tanto se ha llegado a la conclusión de que podría existir vida en otros planetas que no posean fósforo en la atmósfera.

Sí, el fósforo es, o era, importantísimo en esta historia.

No, no sé por qué es o era importantísimo. Yo soy abogado, no astrónomo o químico.

Ahora bien, conociendo a estos muchachos de la NASA supongo que el asunto no se agotará en una mera especulación sobre las aptitudes de supervivencia de esta bacteria californiana. Infiero, imagino, entiendo que ya existirán planes para enviarla al planeta XR3201 B44, cuya atmósfera estará saturada con los gases más tóxicos, para ver si sobrevive, prospera o asesina a los organismos autóctonos.

¿Cómo dice?

Bueno, no sé, supongo que podríamos enviarlo también a él, sí. Pero no debemos descartar la posibilidad de que regrese. Y encima más pedante y más millonario.

En fin… la mala noticia es que mis informantes, excelentes por cierto, podrían estar equivocados. Hay que atender esa posibilidad humildemente, ya que la soberbia no es la mejor de las consejeras.

Es necesario admitir que esta tarde podríamos encontrarnos de cara al anuncio de una inminente invasión, o una guerra intergaláctica comandada por el presidente iraní. Nunca se sabe. En épocas pasadas se han enviado al espacio cohetes con plantas de lechuga mantecosa y colonias de hormigas tan terrestres como esta simpática bacteria (aunque menos californianas), las cuales sobrevivieron sin problemas a la gravedad cero regresando sanas y salvas, y no por eso se las catalogó como extraterrestres o se llamó a una conferencia de prensa para anunciar la buena nueva.

Qué sé yo… el tema es sospechoso.

Les sugiero que tomen algunas precauciones por si la cosa se desmadra y sobreviene La Pocalipsis. No creo que ocurra, pero es solo mi opinión.


Por mi parte ya adelanté para hoy el almuerzo solitario de los viernes, compré un cuarto kilo de helado de banana, un Yoni Uoquer negro y un habano carísimo. Todo ello sin perjuicio de los planes que tengo en mente para la Señora Bigud, que probablemente provocarán que me extienda un poco más allá de las cuatro de la tarde, instante crítico en que el mundo tal y como lo conocemos será anoticiado de su irremediable final.

Es todo por ahora.

Por favor señores, permanezcan en sus…

Bueno, vayan. Total en tres horas y monedas muy lejos no van a llegar.


La Pocalipsis existe.

Tengan ustedes muy buenas noches.

viernes, 26 de noviembre de 2010

POTENTE GEN

Síntesis del post: Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo a veces subo un Potente Gen.

En esta ocasión llego a ustedes desprovisto de mi ya clásica pretensión de unanimidad. Hoy vengo, como quien dice, con la humildad a flor de piel, para que nadie se atreva a endilgarme de nuevo esa tendencia al autoritarismo que jamás tuve.

Sepan que estoy dispuesto a defender la propuesta de la semana en la mesa de debate, escuchando las opiniones del vulgo y haciendo valer las mías en un marco de libertad absoluta, como corresponde al caballero que soy.

Veamos entonces qué tienen para decir frente a este hallazgo aquellos que siempre levantan la mano.

A lo nuestro sin más:


Gen Calabro


Juan Carlos. Papá. Actor. Humorista.

Ileana. Hija mayor. Polirubro.

Marina. Hija menor. Periodista.

Otra vez Juan Carlos.

Otra vez Ileana.

Otra vez Marina.

Desde mi humilde punto de vista, el gen es mucho más patente cuando se compara al padre con la hija menor. Me refiero a Marina. Pero eso no quita que uno o varios de ustedes puedan hallar distintas rutas comunicantes, o incluso ninguna. Nunca se sabe.

Los escucho.

Mientras tanto me voy contento, porque es viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y como lo que se me antoja. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y postre. Y café, si dan.


Tengan ustedes un veraniego fin de semana.

PS: El artículo de la fecha, en MIB. Son libres de echar un vistazo.

martes, 23 de noviembre de 2010

USTEDES Y YO

Síntesis del post: Desayuno al aire libre. Simpatiquísima señorita. Entrevista a una vieja gloria. Operación de espionaje. Derrota final.



En este momento son las nueve de la mañana y nos encontramos en la terraza de una confitería. Ustedes y yo. Como fondo tenemos el mar, una playa semidesierta y algunos perros que corren de aquí para allá con un propósito que se nos antoja secreto y misterioso.

Queremos tomar un café con leche acompañado por tres medialunas de grasa, y entonces le formulamos el pedido a una simpatiquísima señorita que responde a todo lo que le decimos con la palabra ‘dale’. Dale vos, pensamos. Ustedes y yo. Pero no lo decimos, porque esta mañana juramos frente al espejo que no íbamos a incomodar con nuestros comentarios al personal que nos atendiera.

Entonces, mientras esperamos el desayuno, les propongo que vayamos a lo nuestro. Ustedes y yo. Porque no es nuestra voluntad extendernos más de la cuenta en detalles que no hacen al fondo de la cuestión.

A escasos dos metros de nuestra posición hay una mesa ocupada por una señora más bien mayor y dos muchachos de nuestra edad. Un poco más jóvenes quizás. Aunque no tanto. El caso es que por algún motivo (tal vez porque son los únicos además de nosotros que soportan el sol de la mañana en la terraza) los personajes atraen nuestra atención, y al cabo de un rato de observación minuciosa comprendemos, ustedes y yo, que lo que allí se desarrolla es una entrevista periodística.

Poniendo en orden las pocas frases sueltas que pudimos escuchar identificamos a la señora mayor como una vieja gloria de la televisión o la radio. O quizás del cine. No tenemos demasiado claro ese punto. Ustedes y yo.

En cuanto a los dos jóvenes, resulta obvio a los ojos de cualquiera que son periodistas. O mejor dicho, uno es periodista y el otro fotógrafo. Lo sabemos porque el de pelo largo y barba de cinco días acaba de alejarse seis o siete pasos de la mesa, y puesto en cuclillas retrata la charla con una cámara bastante impresionante. Y nosotros, ustedes y yo, nos acomodamos las crenchas con aire casual, ya que el ángulo elegido por nuestro peludo amigo podría conducirnos directamente a la página cuarenta y dos de la revista en cuestión (porque arbitrariamente hemos decidido que trabajan para una conocida revista), cuando no a la portada. De fondo, claro está. Como parte del decorado. Pero como bien diría el filósofo contemporáneo Carlos Salvador Bilardo, todos los goles valen uno.


La señorita que nos atiende, simpatiquísima por cierto (creo que ya lo señalé oportunamente), nos trajo el café con leche y tres medialunas de manteca. Y nosotros no queremos medialunas de manteca. Queremos de grasa. Entonces se lo hacemos saber, y aprovechando que va a tener que ir y volver con su bandeja le pedimos también un vaso de agua mineral. O soda. Y recibimos como respuesta el consabido ‘dale’. Dale vos, pensamos. Ustedes y yo. Pero no lo decimos. Hicimos un juramento y no queremos incomodar.

Ahora la señora mayor, con su mejor sonrisa, posa contra la baranda de la terraza. Coloca las manos detrás de la nuca y alza la cabellera platinada dejando que se desparramen graciosos mechones entre sus dedos. Al mismo tiempo levanta la pierna derecha y cruza el muslo por delante del otro, como si acabara de patear un tiro libre. Según nos revela sin dejar de sonreír, los productores de hoy ya no la convocan porque anteponen la cosa burda a la clásica delicadeza. Entendemos, ustedes y yo, que la clásica delicadeza estaría encarnada por ella, aunque no logremos ver en sus poses, su figura o sus declaraciones, nada clásico o delicado. De hecho hemos caído en la cuenta de que, a pesar de haber examinado su rostro a conciencia y hecho memoria con los ojos entrecerrados, no tenemos la más pálida idea de quién es, circunstancia que agrega una generosa cuota de patetismo al cuadro de situación.

A esta altura de los acontecimientos ya sabemos, ustedes y yo, que no abandonaremos esta terraza sin averiguar quién diablos es esta buena señora, portento de voluptuosidad y delicadeza. Entonces, echando mano a nuestro natural encanto logramos convencer a la simpatiquísima moza de que se arrime a la mesa y le pida un autógrafo. ‘Dale’, nos dice. Dale vos, pensamos nosotros. Pero no lo decimos. Hicimos un juramento, y encima nos está haciendo un favor. O más o menos. Ella tampoco sabe quién es, y a raíz de nuestro excéntrico pedido le ha picado el bichito de la curiosidad.

Al cabo de unos segundos nuestra heroína regresa con una servilleta en la mano derecha. En el centro de la misma, un garabato ilegible sin aclaraciones de ninguna especie.

La miro. Me mira. Alzo las cejas. Se pone colorada.

‘Pensé que iba a poner el nombre’, me dice. ‘Yo no se lo podía preguntar. Se supone que la adoro. O eso fue lo que le dije antes de que se emocionara’.

La misión ha fracasado trágicamente. Nuestra presa se retira no sin antes tirarle un beso aéreo a nuestra simpatiquísima espía, que lo retribuye con fingida efusión.

Y nosotros, ustedes y yo, nos quedamos con la mirada clavada en el horizonte marítimo, como un capitán que acabara de perder la mitad de su flota en un combate decisivo y mortal.

Pedimos la cuenta con un hilo de voz. Y obtenemos el inefable ‘Dale’ de boca de la espía. Dale vos, pensamos. Ustedes y yo. Aunque esta vez lo decimos.

Es cierto que habíamos hecho un juramento, pero ocurre que no somos de los que encajan las derrotas con buen semblante. Mucho menos las que tienen su causa en la incompetencia de la tropa.


Tengan ustedes muy buenas noches.

martes, 16 de noviembre de 2010

HO HO HO...

Síntesis del post: Sin derecho a réplica.



Pueden continuar con sus amables comentarios, pero en el artículo de abajo.


Tengan ustedes muy buenas noches.

lunes, 15 de noviembre de 2010

SE ME DESGARRA EL ALMA

Síntesis del post: La canción romántica. Realidad y ficción. Planteo de situación. Los intérpretes. Crítica final.

Entre los distintos géneros existentes en el vasto mundo de la música, el romántico es, desde mi humilde punto de vista, el más controversial de todos. El más perverso. El que peor describe las situaciones que luego ocurren en la práctica. El que más leña arroja al fuego de las relaciones interpersonales.

Es, creo yo, una verdadera bazofia. Aunque lo peor del asunto es que detrás de toda esa miel uno puede inferir un macabro plan. Una oscura intención de perjudicar. Una traición meditada y ejecutada por un grupo de individuos carentes de escrúpulos. No, no me refiero a un grupo en tanto banda, agrupación o rejuntado. Hablo de un conjunto de personas que, individualmente, explotan ese inocente mercado a sabiendas de que el producto es en esencia una gran mentira destinada a engrosar sus propios bolsillos.

¿Qué pensaría usted, estimada señorita, si un individuo recién erradicado de su vida regresara al día siguiente y expusiera razones como las que a continuación se describen?


Desde que no te tengo me resulta imposible evitar que las lágrimas broten con cada recuerdo. El corazón se me agrieta y me falta el aire cuando respiro. La existencia se me escurre como arena entre los dedos. Imagino el rojo intenso de tus labios, y al saber que forman parte de mi pasado se me desgarra el alma. Por la garganta me sube un río de sangre de la herida que me atraviesa. Etcétera.

¿Qué hace?

Deje de suspirar como una quinceañera e imagine la situación como una realidad. No me venga justo ahora con caiditas de ojos y rubores de ocasión.

Lo más probable es que usted, nublado el juicio por la ira o la vergüenza ajena, se mantenga firme en su postura y decida arrojar algún objeto contundente en dirección a su cabeza. A la de él, no a la suya. Y si tiene a mano a su nuevo novio, esa mole de un metro noventa y ciento diez kilos de puro músculo, no sería descabellado imaginarla murmurando en su oído (en el de él, no en el suyo) la orden de ataque, confirmando de paso la lealtad del soldado.

Seamos francos: Esa clase de lamento solo queda bien si uno le agrega una bonita melodía y lo expone de un modo más general. Al público, digo; y al que le quepa el sayo que se lo ponga. De otro modo se acerca mucho más a las orillas de la vergüenza ajena que a la sobriedad y prestancia de un galán en plan de reconquista. Usted lo sabe y yo lo sé.

Por desgracia los intérpretes del género romántico también lo saben, y se aprovechan de ello a discreción.

Lo más curioso del caso es que con ese mismo libreto que a uno le valdría más de un insulto, el impacto de un objeto contundente en la base del tabique nasal o la paliza esclarecedora de un novio de un metro noventa y ciento diez kilos de puro músculo, ellos llenan estadios de fútbol. A expensas de la dignidad del género masculino, claro está, pero los llenan. Y reciben las loas de miles de señoritas que les juran amor eterno, se toman de los pelos, arrojan prendas íntimas al escenario y les muestran los pechos subidas a los hombros de ese nuevo novio de un metro noventa y ciento diez kilos de puro músculo al que obligaron no solo a ir (en tren de probar esa lealtad de la que hablábamos hace un rato), sino a mover su torpe esqueleto al ritmo del hit ‘Se me desgarra el alma y me sangra la naricita’.

Un logro que no se encuentra exento de genialidad.

Estos muchachos –los intérpretes de la canción romántica- han comprendido, a base de estudio, instinto o por pura casualidad, que el hombre puede despojarse hasta del último rastro de dignidad siempre y cuando entone sus penas y les agregue una bonita melodía. El viejo lamento del tango, el sobrio y digno lamento de arrabal, no les fue suficiente. Ellos comprendieron que la música es capaz de suavizar los horrores de la palabra, y fueron por todo. Por el orgullo. Por la vergüenza. Por la dignidad.

Y que los hombres reales, los de este planeta, se las apañen solitos. Sí, me refiero a aquellos a los que, a diferencia de Ricky Martin, no se les va la vida si una señorita no vuelve (a la luz de las recientes revelaciones, a él tampoco, pero ese es un asunto que no nos incumbe). A aquellos a los que el ritmo de la vida les sigue pareciendo bien, mal que le pese a Marco Antonio Solís. A aquellos que en su adiós no suelen desear cosas bonitas como las que debe desear Cristian Castro.

Vergüenza debería darles.

Hay honrosas excepciones, por supuesto. Siempre las hay, aunque en este preciso instante no se me ocurran. No todos los intérpretes de hoy forman parte de esta lamentable cofradía mendicante de amores pasados. Los hay atrevidos y desafiantes.

Pero lo cierto es que se los ve poco. Todos los estribillos suelen ser lacrimógenos.

Nunca un… qué sé yo…


Vos te fuiste con tu chongo
yo en dos horas me repongo

Y me quedo con nuestro dinero
cataplín cataplín cataplero




¡Hágase hombre caramba!

Tengan ustedes muy buenas noches.

PS: Mi amor, esto es un chiste. Un artículo que solo se propone divertir a este hatajo de insensibles. Me encanta ir escuchando a Alejandro Sanz cuando vamos a la casa de tus viejos. Ida y vuelta. Siempre.

viernes, 12 de noviembre de 2010

POTENTE GEN

Síntesis del post: Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo a veces subo un Potente Gen.

En esta ocasión ni siquiera considero necesario exponer mis argumentos.

Por lo tanto no lo haré.

A lo nuestro sin más:

Gen Witherspoon

Reese, actriz, mamá. Ava, desocupada, hija.

Reese y Ava, madre e hija.

Y sale la última.

El parecido es demoledor, no me sequen la paciencia.

Ahora me voy contento, porque es viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y como lo que se me antoja. Y me tomo un vinito chico con hielo y soda. Y postre. Y café, si dan.


Tengan ustedes armonioso fin de semana.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

GALARDÓN Y DESVÍO

Síntesis del post: Nuevo galardón. Agradecimiento. Desvío. Amenaza.

Yuyo Award

Minombresabeahierba, un hombre afecto a la experimentación con diversas sustancias de origen vegetal, me ha otorgado un nuevo galardón que exhibo orgulloso debajo de estas breves líneas.

Más allá de comprender en forma cabal que esta osada decisión se encuentra estrechamente relacionada con el consumo irresponsable de las mencionadas sustancias, recibo este premio con extremo beneplácito. Primero por tratarse de un amigo de la casa, y segundo porque no solicita contraprestación alguna.

Sorgo de Alepo. Maleza dañina y resistente si las hay.

¡Muchas gracias Minombresabeahierba!


En otro orden de cosas procedo a informar que para leer el artículo del día deberán desviarse hacia MIB.

Y que arderán en el Infierno aquellos que no se desvíen.


Tengan ustedes muy buenas noches.

jueves, 4 de noviembre de 2010

LARGA DISTANCIA

Síntesis del post: Un corredor de larga distancia. Un récord Guiness. Un noticiero matutino. Un cronista. Un médico. Una obsesión.




Tenemos a un corredor de largas distancias. Larguísimas diría yo. El hombre, según entiendo, se especializa en una disciplina tan exigente como novedosa. El Ultramaratón, que consiste en correr muchísimos más kilómetros de los que el cuerpo y el alma pueden soportar, pero sin sufrir una muerte horrenda en el intento.

Lo que atrajo nuestra atención hacia este curioso personaje es el hecho de que intenta batir un récord. Desea entrar en el libro Guiness, y para lograrlo correrá sobre una cinta durante veinticuatro horas seguidas. La idea es cubrir en ese lapso más de doscientos cincuenta y siete kilómetros, porque si no, no hay récord. Es decir que no basta con evitar esa horrible muerte de la que hablábamos; además hay que hacerlo bastante rápido.

Y en eso está nuestro héroe -en el asunto de batir el récord- el día jueves a las ocho de la mañana, cuando un cronista del noticiero del canal veintiséis (del que Mona Loca y quien les habla son fervientes seguidores) se acerca a la Plaza de Mayo con el fin de interiorizar a la audiencia sobre los pormenores de la epopeya. Porque la misma, no sé si les dije, tiene lugar en la Plaza de Mayo.


Como en este instante ya han transcurrido trece largas horas de sufrimiento, el que sale al cruce del recién llegado es el médico que tiene a cargo la supervisión del participante. O dicho de otra forma, el profesional que procura evitar que el insensato sufra una muerte horrenda.

Se produce el siguiente intercambio:

- ¿Y maestro? ¿Cómo está Rodolfo?

- Y… acá estamos, tratando de reanimarlo. Queremos hidratarlo, estabilizarlo para que pueda continuar corriendo el mayor tiempo posible.

- ¿Y de ánimo?

- Y… en eso también estamos trabajando, está un poquito caído por todo lo que le pasó.

Ninguna maniobra que involucre tareas de reanimación puede indicar que la cosa marcha según lo planeado. Usted lo sabe; yo lo sé; y el médico también lo sabe. Sin embargo, las respuestas recibidas no calan demasiado hondo en el optimismo del cronista. A esta altura, incomprensible optimismo.

Haciendo caso omiso de las precisiones médicas que presagian el trágico final de este gambito, todavía le quedan ganas de preguntar por el récord. Porque dentro de su mente, la marca vigente tiene fecha de vencimiento. La caída es un hecho que no será desvirtuado por ningún pesimista de pacotilla.

Se acerca al mismísimo Rodolfo, que en este instante camina sobre la cinta con el rostro desencajado, y entonces se produce el segundo intercambio:


- ¿Cómo vamos Rodolfo?

- Y… por desgracia tuvimos muchos inconvenientes, es una carrera difícil. Hasta las diez horas venía todo bien, pero ahí empezaron los mareos. Después me dieron vómitos, tuve hipotermia y me cagué encima, con perdón de la palabra.

- Pero seguís acá, y faltan diez horas para el récord.

Fascinante. Del sano entusiasmo a la desestimación de la opinión profesional, de allí a la negación y finalmente a la obcecación. Sin escalas.

A ver, pedazo de infradotado… llegó la parte en que hay que usar la cabeza. Un poquito aunque sea. Apenas acaba de pasar la mitad de la prueba y el hombre ya largó al pavimento toda la comida de la semana, se puso azul por el frío, perdió el control de esfínteres y se arrastra por la cinta con la mirada perdida en el cabildo. Solo le faltó pedir a viva voz que alguien lo matara…

Por fortuna para él, la respuesta de Rodolfo es bastante más cortés que la mía. Le informa que ya no habrá récord, pero que cada kilómetro que logre recorrer significa dinero para las asociaciones benéficas con las que él y su equipo intentan colaborar.

De pronto interviene el conductor del noticiero, un señor que allá por la década del noventa lucía un frondoso bigote y conducía un show al estilo Lía Salgado, y que ahora no luce ningún frondoso bigote y conduce –justamente- un noticiero matutino por el cable.

El hombre no es ninguna lumbrera, pero conoce el oficio y sabe intuir el ridículo.

Rodolfo no batirá ningún récord. Eso es un hecho. A duras penas logrará evadir una muerte horrenda, siempre y cuando el médico encargado de la supervisión acierte el momento exacto de tirar la toalla. Y su enviado especial… bueno… continuará preguntando por el bendito récord hasta que él decida sacarlo del aire, o el médico le aseste un golpe definitivo con el estetoscopio.

Decide sacarlo del aire, por supuesto. Y lo hace con elegancia. Le habla del récord que ya no será, lo instruye para que no siga incordiando a Rodolfo y le solicita que permanezca atento a cualquier indicio del inminente desenlace.

Y el cronista accede, claro que sí. Y pronuncia la palabra ‘récord’ cuatro veces en la última oración. Y sale del aire mansamente. Y yo agradezco por una nueva joyita de la televisión matutina.

Salud Rodolfo. Espero de corazón que la aventura culmine sin tener que lamentar víctimas ni daños materiales.

Cómo me gusta ser un ferviente seguidor de este noticiero.



Tengan ustedes un maratónico fin de semana.

PS: Esto debió publicarse el viernes a las cero horas, pero como soy un pavote apreté 'publicar' antes de programarlo.

martes, 2 de noviembre de 2010

TRÁNSITO LENTO

Síntesis del post: Un noticiero. Un noticiero matutino. Un noticiero matutino muy popular. Raúl. El estado del tránsito. Abrupto final. Reivindicación.





Nos situamos hoy en el corazón de un noticiero matutino muy popular. Estoy hablando de la televisión. De la televisión matutina, por supuesto.

El programa es conducido por dos personas que, gracias a una mezcla de pericia y costumbre, lo llevan adelante sin mayores sobresaltos. Un hombre y una mujer. Una pareja cuyo estricto marco es el plano profesional, dentro del cual han alcanzado una sincronía envidiable. A los efectos de este artículo los llamaremos Daniel y Silvia. O Silvia y Daniel. Vaya entonces nuestra más sincera felicitación para ellos. Para Daniel y Silvia, o para Silvia y Daniel, aun cuando esos no sean sus verdaderos nombres.

Ahora bien, como todo producto que se precie, este programa cuenta también con algunos colaboradores que se encargan de las distintas secciones que suelen componer un noticiero. Un noticiero matutino. Un noticiero matutino muy popular. Así tenemos al experto en deportes, al pronosticador del clima, al cronista de policiales, al economista, al politólogo, etcétera.

Como es habitual en el devenir de este humilde espacio, nuestros ojos se posarán sobre un individuo que –juzgamos- se encuentra en el centro de la escena.

En pocas palabras, centraremos la atención en el etcétera.

A lo nuestro entonces:

Hablaremos hoy del individuo encargado de brindar las precisiones sobre el estado del tránsito en la ciudad. Y como es necesario ponerle un nombre (no veo por qué, si lo hicimos con Daniel y Silvia, o Silvia y Daniel, no debemos hacerlo también con él), lo llamaremos Raúl, siempre a los efectos de este artículo.

Raúl –decía- se encarga de brindar las precisiones sobre el estado del tránsito en la ciudad. Pero eso no es lo único que hace. También es el encargado de destrozar esa armonía, ese clima de café con leche y medialunas de grasa que suele reinar en este noticiero. En este noticiero matutino. En este noticiero matutino tan popular.


‘Vamos con Raúl y el estado del tránsito en la ciudad’, dice Silvia sin mucha convicción. Porque sabe lo que se aproxima. Lo conoce. Lo vive todos los días. Todas las mañanas.

Y Raúl irrumpe. O mejor dicho, la voz de Raúl. La voz entrecortada de Raúl. Su respiración agitada. Su afán de prevenir al futuro automovilista.

Parece que estuviera transmitiendo desde Bagdad. Pero no la Bagdad de hoy. No. Desde Bagdad en el mes de abril del año 2003. En medio de los bombardeos. En medio del caos, el sufrimiento y la sangre. Está, creo yo, en un helicóptero que literalmente sobrevuela la materia de su análisis. Está en su salsa, y es dueño de un entusiasmo digno de aplauso.


¡Gracias Silvia! Todos los accesos a la capital con jjjjjjjjjjjjjcha lenta jjjjjjjjjjjjjjbo un choque en jjjjjjjjjjjjjjjnamericana que provoca unjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjres kilómetros y medio. Puente Pueyrredón cortjjjjjjjjjjdo por manifestantes que reclaman porjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjlanes trabajar. Avenida Madero jjjjjjjjjjjjjlentjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjamionesjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjlicíajjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj…

Daniel y Silvia, o Silvia y Daniel, escuchan impertérritos las precisiones parciales de Raúl. Un oscuro productor que, o bien los odia profundamente o está distraído, los conserva en un ignominioso primer plano en vez de sustituirlos por una foto cualquiera del Google Earth. Y ellos se miran. Se miran de reojo. Con el resto de la cara apuntando hacia la cámara que los mantiene cautivos. Conteniendo la risa y el sudor frío.

‘Raúl… Raúl… ¿me escuchás?’, interviene Daniel -también- sin demasiada convicción.

Se agrega aquí una circunstancia dramática. Raúl no escucha. Bien por el ruido que lo rodea o a causa de su entusiasmo, no escucha absolutamente nada. Y en su afán de prevenir las palabras no cesan. Se agolpan en la punta de su lengua y saltan al vacío desde ese helicóptero que literalmente sobrevuela la materia de su análisis.

Recomendamos a los jjjjjjjjjjjjvilistas que circuljjjjjjjjjjjjjona nortjjjjjjjjjjjjjjjjviarse por colecjjjjjjjjjjjj tener paciencjjjjjjjjjjjjjjjjjj en el peaje dejjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj por la autopjjjjjjjjjjjjjjjjjjjturo Illiajjjjjjjjjjjjjj Nueve de Juljjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjbelisco.

Raúl ha ido demasiado lejos. Una vez más. Sin intención, por supuesto, pero lo ha hecho. Está fuera de control. Ni siquiera ese dañino productor que guarda bajo su pecho un odio visceral hacia Daniel y Silvia, o Silvia y Daniel, encuentra divertida la escena. Solo nosotros, los televidentes que ya nos hemos lavado la cara, disfrutamos imaginando el abrupto final que se avecina para la sección ‘estado del tránsito en la ciudad’.

La avenida Corrienjjjjjjjjjjjjjjjjsta el bajo. Pero cuidjjjjjjjjjjjj…

Plop.

Chau Raúl.

Interviene el experto en deportes. O mejor dicho, es obligado a intervenir el experto en deportes. Por sorpresa, porque ese dañino productor no solo odia a Daniel y Silvia, o Silvia y Daniel. También lo odia a él.

Entonces se acomoda las crenchas como buenamente puede, ordena sus papeles y comienza a balbucear.


‘Muchas gracias Raúl…’, expresa con un rictus piadoso.

Luego se sumerge en lo suyo.

Parece que River y Boca jugarán el día martes a las cuatro de la tarde. Y que Juan Román Riquelme reaparece el domingo que viene.

‘A nadie le importaría si no fuera por el profesionalismo que demostró Raúl’, pienso yo, que siempre poso los ojos sobre aquel que se encuentra en el centro de la escena.

Otro profesional incomprendido por esta sociedad cegada por la inmadurez.


Tengan ustjjjjjjjjjjjjjjjjjjas noches.

viernes, 29 de octubre de 2010

POTENTE GEN

Síntesis del post: Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo a veces subo un Potente Gen.

Y sí, ya era hora. Potente Gen vuelve con todo en busca de la tan ansiada unanimidad.

En esta ocasión presento un exponente que por su evidencia y contundencia llevará al plano del ridículo a cualquier intento de refutación. Confío en la pericia y buena fe de todos aquellos que decidan emitir su opinión.

A lo nuestro sin más:


Gen Cromwell

James, papá. John, hijo. Artistas.

James y John. Otra vez.

Y otra.

Sí, sí, ya escucho los aplausos de las masas. Y mientras tanto me voy contento, porque es viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y como lo que se me antoja. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y postre. Y café, si dan.


Tengan ustedes un reflexivo fin de semana.

miércoles, 20 de octubre de 2010

UNA PINTURITA

Síntesis del post: Una prima. Un novio. Un artista. Un cuestionario. Una simpatía. Una evasión.



Como es habitual en el devenir de este humilde espacio, hoy me presento ante ustedes resuelto a desarrollar un asunto de la más cruda actualidad. En mi opinión, si uno no aborda los temas que dominan el centro de la escena en un momento dado, si no transita con habilidad los vericuetos de la coyuntura, todo aquello que tenga para decir o para contar acaba perdiendo entidad en la mente del vulgo. Y yo no puedo darme ese lujo.

A lo nuestro entonces.

Resulta que tengo una prima. Bueno, una sola no. En rigor de verdad tengo varias primas, pero la que me importa en esta ocasión es ella. No, tampoco es que las demás no me importen, no tergiverse mis dichos. Lo que quiero expresar –parece que sin demasiado éxito- es que no todas mis primas son relevantes a los fines de este artículo. Más aun, solo una lo es. Por eso comencé el párrafo diciendo que tengo una prima, aunque en rigor de verdad tengo varias. Pero si usted desea creer que tengo una sola, adelante, hágalo. Me viene como anillo al dedo. Porque no sé si le dije que solo una de ellas es relevante a los fines de este artículo. Sin embargo, lo que sí es de vital importancia para el normal desarrollo de estas líneas es que si decide asumir que tengo una sola prima, esa prima sea la que –en efecto- es relevante a los fines de este artículo, y no una de las tantas que no lo son. Aunque ahora que lo pienso, usted no conoce a mis primas. Tendría que ser un individuo condenadamente retorcido para inventarme una prima distinta de la que pretendo transformar, ni bien logre poner fin a esta modesta introducción, en la materia principal de mi análisis.

Medite muy bien lo que va a hacer. Confío en usted.

Ahora sí, a lo nuestro.

Resulta que tengo una prima. Dieciocho años tiene, ella. Y también tiene un novio. Un novio nuevo. El hombre, el imberbe –veinte años tiene-, es pintor. Pero no un pintor de brocha gorda. No. Es un artista. O eso pretende. Y por el simple hecho de serlo, o pretender serlo, es mirado con desconfianza por la plana mayor de su familia política. O sea, mi familia de sangre.

Qué injusticia.

Deseo dejar a salvo mi buen nombre y honor de cualquier cuestionamiento que pueda estar gestándose en la cabeza medieval de alguno de mis lectores. Yo lo miro con buenos ojos. El hombre, el imberbe –veinte años tiene-, es un artista. O pretende serlo. Y yo comparto esa pretensión, aunque en una rama más modesta del arte. Dicen los que saben que combinar palabras es más sencillo que combinar colores, aunque ninguna de estas dos actividades pueda compararse con el arte de combinar notas musicales.

En fin… son puntos de vista. La cuestión es que el imberbe cuenta con mi beneplácito. Debe ser por eso que busca refugio en mi compañía en cada reunión familiar.


- ¿Ya la pintaste desnuda?

- ¿A quién?

- A mi prima. Si no la pintaste desnuda, quiere decir que nunca la viste. O la viste y no la miraste. Y si la miraste y no la pintaste, quiere decir que no sos un artista. Pero sobre todo, que solo te interesa el sexo. Porque no creo que solo hayas mirado. Así que decime, ¿la pintaste o no la pintaste?

- …

- Sí o no.

- No.

- Pero sos un artista.

- Sí.

- Entonces tenés pensado pintarla.

- …

- Sí o no.

- Sí.

- Cuando eso pase, quiero que nunca en tu vida reveles la existencia de ese cuadro. A menos que ya lo hayas pintado y no me lo estés diciendo, cosa que me pondría muy pero muy contento, porque querría decir que entendiste mi punto. En serio… ¿ya lo pintaste?

- …

La cuestión –les decía- es que el imberbe cuenta con mi beneplácito. Lo que no termino de comprender es por qué ahora huye de mí en todas las reuniones familiares.


Tengan ustedes muy buenas noches.

PS: En breve reanudaré mis visitas por los espacios virtuales amigos y afines. Gracias por la paciencia.

miércoles, 13 de octubre de 2010

GALARDÓN VISIBLE

Síntesis del post: Nuevo galardón. Agradecimiento. Interrupción de la cadena. Y nada más.

Etienne, que gobierna con mano de hierro detrás de los muros de una ciudad que puede verse desde casi cualquier sitio del planeta (les sugiero que la visiten), ha caído víctima de un repentino golpe de calor, un severo traumatismo de cráneo o un episodio de hipertensión. Esto se hizo evidente en el instante en que decidió otorgarme un nuevo galardón que, haciéndome el zonzo, recibo con los brazos abiertos y exhibo orgulloso debajo de estas breves líneas.

Como es costumbre, me arrodillo con los puños apretados en el círculo central y repaso mentalmente la lista de mis enemigos para elegir alguien a quien enrostrárselo. Luego me apersono en su casa virtual (a la casa de Etienne me refiero), me apropio de la estatuilla y salgo corriendo a mi cueva antes de que se arrepienta, en la inteligencia de que un galardón exhibido implica, no solo una transacción terminada, sino también el derecho soberano a rechazar su devolución.




¡MUCHAS GRACIAS ETIENNE!

Ahora es el momento en que debería continuar con esta simpática cadena, repartiendo el galardón entre un número determinado de espacios amigos.

Pero esa no es la costumbre de este humilde servidor, y bien sabido es por todos ustedes que la costumbre es la fuerza que rige el mundo.

Por lo tanto no lo haré.

Es todo.


Tengan ustedes muy buenas noches.

viernes, 8 de octubre de 2010

POTENTE GEN / CUESTIONARIO

Síntesis del post: Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo a veces subo un Potente Gen. Cuestionario.

Cuestión previa: Resulta que Elvis -un amigo de la casa que se toma el trabajo de leer estos desvaríos en la otra orilla del charco- propone que este humilde servidor (entre otros ilustres individuos) responda un cuestionario.

Y este humilde servidor responderá sin más. Porque Elvis le cae muy en gracia; porque sus blogs son muy interesantes; porque ya suficiente castigo tiene con ser hincha del Real Madrid; y por aquello de que “aceptaré cualquier propuesta, aun las más osadas o ayunas de ética”, que en forma ingenua declara en la barra lateral de este espacio.

Pero antes a lo nuestro, que todos sabemos dónde tiene su centro el interés del vulgo.

Sí, ya sé que entonces la cuestión previa pierde el atributo de ser –precisamente- previa. Pero le diré que eso no me importa en lo más mínimo. Estoy en mi casa y ordeno los muebles como se me pega la regalada gana.


POTENTE GEN

Gen Kusnetzoff

Juan Carlos. Padre. Sexólogo.

Andrés. Hijo. Conductor de radio y TV.

Andrés y Juan Carlos. Padre e hijo.

Es para entendidos, así que confío en ustedes.

Los escucho. Pero antes de opinar, otórguense un tiempo de reflexión.

No sé… podrían hacerlo mientras leen las respuestas del cuestionario:



1. ¿Te llevas bien con tu suegra?

Sí.

2. ¿Cuál es tu reto?

Llegar vivo a la próxima media hora.

3. ¿Qué le dirías a tu jefe si te tocara la lotería?

Nada. No le diría nada. Mandaría el telegrama de renuncia, como corresponde.

4. ¿Qué harías si descubrieras que alguien te está mintiendo?

Depende la situación. En el 95% de los casos, nada.

5. Si se quema la casa y sólo puedes salvar una cosa, ¿qué salvas?

El osito de mi hija. No quiero berrinches.

6. Entras en un sitio con mucha gente, ¿qué haces?

Salgo.

7. ¿Ves el vaso medio lleno o medio vacío?

Soy pesimista, un poco por instinto y otro poco por elección.

8. Te encuentras con una lámpara mágica, ¿qué tres deseos pides?

1- Un asado con papas fritas.
2- Un cuarto kilo de helado de banana.
3- Una botella de Yoni Uoquer Etiqueta Azul.

Todo lo demás es para problemas.


9. ¿Qué te llevó a escribir un blog?

Una casualidad. Leí un artículo de un blog que me mandaron por mail, me gustó y entonces decidí hacer uno yo.

10. Si fueses un dinosaurio, ¿cómo te llamarías?

Yoni.

11. ¿Querrías cambiar algo de tu pasado?

Sí, dos o tres cosas.

12. ¿Cuál es tu sueño?

Llegar vivo a la próxima media hora.

13. ¿Qué es lo más vergonzoso que has hecho?

No lo puedo contar.

14. Si fueras un animal, ¿cuál sería?

El tigre de tasmania, ya lo dije en la barra lateral del blog.


Listo. Por último tendría que pasarle la posta a alguien, pero no lo haré. Y tampoco daré explicación alguna.

Y ahora me voy contento, porque es viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y como lo que se me antoja. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y postre. Y café, si dan.


Tengan ustedes un extendido fin de semana.

martes, 5 de octubre de 2010

CARLITOS QUEDATE QUIETITO

Síntesis del post: Carlitos. Mal comportamiento. Descontento general. Delirio onírico. Justicia. Reflexión.



Carlitos, quedate quietito, haceme el bendito favor. Eso le dice la mamá. A Carlitos, por supuesto.

Pero Carlitos es uno de esos niños que no se tutean con las advertencias maternas. Sus actos cotidianos suelen transformarse en osadas exaltaciones de la libertad; inauditos desafíos; pequeñas reivindicaciones de lo prohibido.

La gente –a la clientela me refiero- observa escandalizada mientras el odioso infante toquetea las latas de arvejas, olfatea los frascos de aceitunas y pasa la lengua por el vidrio del mostrador de los quesos. Sin embargo, lo que en realidad indigna, si se me permite la inferencia, no es su vasto repertorio de ilícitos sino la tibia moción de orden impulsada por la dama encargada de su educación.

Lo que Carlitos necesita no es andar concediendo favores benditos en un almacén de barrio. Es más bien un baño de autoridad. Un baño frío. Muy frío. Helado. Repentino. Un oportuno castañazo de revés que lo deje sintiendo los latidos de la mejilla por un período de doce a veinticuatro horas. Un sopapo justiciero. Público. Ejemplar. Un mojón recordatorio de su expedición a la frontera última de la paciencia. Eso necesita.

Carlitos, quedate quietito. Es un minuto nomás, ya pago y nos vamos. Eso le dice la mamá. A Carlitos, por supuesto.

Pero Carlitos no se digna a recibir el mensaje, por lo tanto la escena inicial se repite a pesar del descontento del público presente.

En rigor de verdad, yo tampoco logro reprimir el sentimiento negativo que me produce el mocoso. Si alguien me observara con detenimiento, seguramente percibiría sin problemas la mueca de odio que debe estarme frunciendo el rostro, sobre todo en la zona de la frente y los pómulos.

Me dejo llevar por un fugaz delirio onírico gracias al cual logro el objetivo de abstraerme del Carlitos real. Del Carlitos sustancial. Mientras tanto el Carlitos imaginario –imaginado sería un término más apropiado- sufre toda clase de torturas entre alaridos y llantos. Mendiga la presencia de su madre y promete revisar todas y cada una de sus irritantes conductas en un futuro inmediato. El más inmediato.

Y de pronto el llanto de Carlitos. Del Carlitos real. Del Carlitos sustancial.

Lleva el rostro cubierto de aceite y huele como a anchoa, a sardina o a boquerón. Es evidente que de alguna forma se las arregló para introducirlo dentro de uno de los recipientes que contienen a estos simpáticos representantes de la fauna marina, y que se encuentran expuestos sobre el mostrador del fondo. Talvez se patinó. O quizás fue adrede. En este momento da lo mismo. Lo importante es que la gente –a la clientela me refiero- celebra el incidente. Es un festejo sobrio, de más está decirlo. Son apenas muecas. Alguna que otra risita sigilosa. Pero nada más que eso.

¿Qué pasó Carlitos? ¿Qué hiciste? Eso le pregunta la mamá. A Carlitos, por supuesto.

Pero Carlitos produce una respuesta ininteligible, ahogada en sus propios sollozos. Y justo en el instante en que logra la calma necesaria para dar el parte, aparece en escena un gordo que clava dos ojos furibundos sobre su diminuta humanidad. Viene desde el mostrador del fondo, así que, por lo menos para mí, el hecho ha quedado completamente esclarecido.

Carlitos vacila entre la denuncia y el silencio, y finalmente opta por esto último. Baja la mirada y repite una y otra vez la palabra ‘nada’ hasta que su madre se rinde.

Carlitos, quedate quietito mientras pago. Eso le dice la mamá. A Carlitos, por supuesto.

Y Carlitos obedece. Y sigue oliendo a anchoa, a sardina o a boquerón. Y la gente –a la clientela me refiero- celebra con sobriedad. Apenas muecas y alguna risita. Y los ojos furibundos del gordo no dejan de mirarlo. Y yo me abandono a un delirio onírico más pacífico. Más placentero. Porque sé que a veces, solo a veces, si uno lo desea mucho, un simple sueño puede convertirse en realidad.



Tengan ustedes muy buenas noches.

PS: El miércoles a las cero horas publico mi artículo en MIB. Arderán en el infierno quienes… bueno… ya lo saben.

martes, 28 de septiembre de 2010

ALGO DAÑINO

Síntesis del post: Fin de la niñez. Mal día. Resentimiento. Algo dañino.



Aceptémoslo; usted ha dejado de ser un niño. Su señora madre decidió suprimir la compra mensual de su pasta de dientes favorita. Esa con gustito a frutilla. También se resiste con inusitada firmeza a lavarle los calzones y, lo que es peor, a depositarle la paga semanal sobre su mesa de noche. El mundo tal y como lo conoció hasta el día de hoy se desmorona sobre su cabeza, exigiéndole un replanteo que supera con creces la cantidad de improvisación presupuestada para el año en curso.

Su condición actual es expuesta con crudeza, trazándose una injusta analogía con la fábula de la hormiga y la cigarra. De nada sirve ahora esa briosa exaltación de las virtudes de la cigarra que ensaya con el afán de ablandar el corazón de su progenitora. Ella desea que se busque un empleo. Y en lo posible uno honesto; de esos que retribuyen un esfuerzo físico o intelectual con una cantidad de moneda de curso legal determinada de antemano. Un verdadero escándalo. Una pretensión inadmisible.

Para colmo de males, su padre –siempre tan didáctico- le explica que el vello que ha echado en algunas zonas más o menos privadas de su anatomía no solo le otorga derecho a demostrar su condición de macho alfa entre las sábanas de alguna señorita (algo de lo que está orgulloso), sino que también le impone la obligación de abonar los gastos que ello demande con fondos propios.

No, ni siquiera lo piense. Usted sabe mejor que nadie que si en cuatro años de carrera ha rendido con éxito solo siete exámenes finales, las posibilidades de que se reciba de algo son insignificantes. La excepción que pretende interponer prosperaría si se hallara a unos pocos metros de la bandera a cuadros, y para las distancias que usted maneja sería mucho más apropiado utilizar el año luz.

“Oiga… ¿por qué me dice estas cosas horribles?”, preguntará usted, que si bien no se reconoce en el ejemplo que traigo a la mesa, deja escapar alguna que otra lágrima rememorando un pasado no del todo cicatrizado.

La verdad es que no lo sé. No puedo dormir. Tuve un mal día en el trabajo. Cometí errores infantiles. Ignoré detalles notorios. Comprometí recursos insustituibles.

Qué sé yo… me gusta pensar que con estas líneas le estoy amargando el día a alguien más. Que estoy poniendo de manifiesto –sin anestesia- lo irreparable de sus conductas. Que estoy hiriendo de muerte alguna adolescencia extemporánea.

No sé… algo. Algo dañino.



Tengan ustedes muy buenas noches.