Extraña sucesión de infortunios que, poco a poco, fueron minando mi voluntad hasta transformar aquel viejo anhelo de triunfo en esta pacífica convivencia con el fracaso.
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sábado, 3 de diciembre de 2011

BOLETÍN URGENTE

Síntesis del post: Oprobiosa expulsión.



Resulta que en el día de la fecha, o a lo sumo la semana pasada (no sé, tampoco es que entrara demasiado), he sido removido de Feisbuc. Así, sin más.

Según entiendo mi cuenta fue deshabilitada ‘por infringir nuestra declaración de derechos y responsabilidades’. En otras palabras más crudas aunque no menos reales, por mentiroso descarado. Por usar máscara. Por denunciar un nombre de fantasía. Por promocionar un producto. Una marca (¿?). Por ser un peligro actual o potencial para la seguridad de los usuarios decentes y veraces. Etcétera.

Ahora bien, si deseo recuperar el sitio de privilegio que me fue arrebatado con toda justicia deberé rellenar una solicitud tan extensa y acabada que reduciría al Ministro Amado y a su inseparable secuaz Don Julio De Vido a la condición de aprendices sin esperanza de progreso.

De más está decir que eso echa por tierra cualquier posibilidad de negociación, así que solo me resta agregar (en un tono neutro y sin perder la sonrisa):

Al cabo que ni quería.

A esta altura de mi vida ya he aprendido, fijado y memorizado que lo único por lo que vale la pena mendigar son los favores de índole sexual. Y eso me sale perfecto.


Tengan ustedes muy buenas noches.

lunes, 15 de noviembre de 2010

SE ME DESGARRA EL ALMA

Síntesis del post: La canción romántica. Realidad y ficción. Planteo de situación. Los intérpretes. Crítica final.

Entre los distintos géneros existentes en el vasto mundo de la música, el romántico es, desde mi humilde punto de vista, el más controversial de todos. El más perverso. El que peor describe las situaciones que luego ocurren en la práctica. El que más leña arroja al fuego de las relaciones interpersonales.

Es, creo yo, una verdadera bazofia. Aunque lo peor del asunto es que detrás de toda esa miel uno puede inferir un macabro plan. Una oscura intención de perjudicar. Una traición meditada y ejecutada por un grupo de individuos carentes de escrúpulos. No, no me refiero a un grupo en tanto banda, agrupación o rejuntado. Hablo de un conjunto de personas que, individualmente, explotan ese inocente mercado a sabiendas de que el producto es en esencia una gran mentira destinada a engrosar sus propios bolsillos.

¿Qué pensaría usted, estimada señorita, si un individuo recién erradicado de su vida regresara al día siguiente y expusiera razones como las que a continuación se describen?


Desde que no te tengo me resulta imposible evitar que las lágrimas broten con cada recuerdo. El corazón se me agrieta y me falta el aire cuando respiro. La existencia se me escurre como arena entre los dedos. Imagino el rojo intenso de tus labios, y al saber que forman parte de mi pasado se me desgarra el alma. Por la garganta me sube un río de sangre de la herida que me atraviesa. Etcétera.

¿Qué hace?

Deje de suspirar como una quinceañera e imagine la situación como una realidad. No me venga justo ahora con caiditas de ojos y rubores de ocasión.

Lo más probable es que usted, nublado el juicio por la ira o la vergüenza ajena, se mantenga firme en su postura y decida arrojar algún objeto contundente en dirección a su cabeza. A la de él, no a la suya. Y si tiene a mano a su nuevo novio, esa mole de un metro noventa y ciento diez kilos de puro músculo, no sería descabellado imaginarla murmurando en su oído (en el de él, no en el suyo) la orden de ataque, confirmando de paso la lealtad del soldado.

Seamos francos: Esa clase de lamento solo queda bien si uno le agrega una bonita melodía y lo expone de un modo más general. Al público, digo; y al que le quepa el sayo que se lo ponga. De otro modo se acerca mucho más a las orillas de la vergüenza ajena que a la sobriedad y prestancia de un galán en plan de reconquista. Usted lo sabe y yo lo sé.

Por desgracia los intérpretes del género romántico también lo saben, y se aprovechan de ello a discreción.

Lo más curioso del caso es que con ese mismo libreto que a uno le valdría más de un insulto, el impacto de un objeto contundente en la base del tabique nasal o la paliza esclarecedora de un novio de un metro noventa y ciento diez kilos de puro músculo, ellos llenan estadios de fútbol. A expensas de la dignidad del género masculino, claro está, pero los llenan. Y reciben las loas de miles de señoritas que les juran amor eterno, se toman de los pelos, arrojan prendas íntimas al escenario y les muestran los pechos subidas a los hombros de ese nuevo novio de un metro noventa y ciento diez kilos de puro músculo al que obligaron no solo a ir (en tren de probar esa lealtad de la que hablábamos hace un rato), sino a mover su torpe esqueleto al ritmo del hit ‘Se me desgarra el alma y me sangra la naricita’.

Un logro que no se encuentra exento de genialidad.

Estos muchachos –los intérpretes de la canción romántica- han comprendido, a base de estudio, instinto o por pura casualidad, que el hombre puede despojarse hasta del último rastro de dignidad siempre y cuando entone sus penas y les agregue una bonita melodía. El viejo lamento del tango, el sobrio y digno lamento de arrabal, no les fue suficiente. Ellos comprendieron que la música es capaz de suavizar los horrores de la palabra, y fueron por todo. Por el orgullo. Por la vergüenza. Por la dignidad.

Y que los hombres reales, los de este planeta, se las apañen solitos. Sí, me refiero a aquellos a los que, a diferencia de Ricky Martin, no se les va la vida si una señorita no vuelve (a la luz de las recientes revelaciones, a él tampoco, pero ese es un asunto que no nos incumbe). A aquellos a los que el ritmo de la vida les sigue pareciendo bien, mal que le pese a Marco Antonio Solís. A aquellos que en su adiós no suelen desear cosas bonitas como las que debe desear Cristian Castro.

Vergüenza debería darles.

Hay honrosas excepciones, por supuesto. Siempre las hay, aunque en este preciso instante no se me ocurran. No todos los intérpretes de hoy forman parte de esta lamentable cofradía mendicante de amores pasados. Los hay atrevidos y desafiantes.

Pero lo cierto es que se los ve poco. Todos los estribillos suelen ser lacrimógenos.

Nunca un… qué sé yo…


Vos te fuiste con tu chongo
yo en dos horas me repongo

Y me quedo con nuestro dinero
cataplín cataplín cataplero




¡Hágase hombre caramba!

Tengan ustedes muy buenas noches.

PS: Mi amor, esto es un chiste. Un artículo que solo se propone divertir a este hatajo de insensibles. Me encanta ir escuchando a Alejandro Sanz cuando vamos a la casa de tus viejos. Ida y vuelta. Siempre.

martes, 6 de abril de 2010

TE QUEDASTE ATRÁS

Síntesis del post: Relación pasada. El individuo que fue. El individuo que es. Pedido.




Te quedaste atrás, aceptémoslo. Cuanto antes lo hagamos será mucho mejor para los dos. Si nuestra relación, fuera ella de amor, sexo, amistad o simple compañerismo, quedó trunca en algún momento de un pasado que hoy suena demasiado lejano, descuento que habrán existido poderosas razones. La vida nos condujo por carriles diferentes, y nosotros no supimos o no quisimos oponer la debida resistencia que cualquier sentimiento superior al apego habría impuesto en una circunstancia como esta. En su lugar, decidimos dejarnos vencer por la coyuntura, y este es el resultado.

Ignoro –no te miento- si la causa de este distanciamiento fue una pelea, el implacable accionar de la costumbre o una incómoda incompatibilidad de caracteres. En cualquier caso entiendo que no es un dato relevante. Es esta misma nebulosa, que sería incapaz de operar con éxito sobre cualquier memoria más o menos significativa, la que me convence de ello.

Hoy estoy más gordo, más casado y más antipático que en aquellos años dentro de los cuales fracaso en ubicar con precisión nuestro vínculo. Soy otro individuo, tan nuevo y distinto de aquel, que ni siquiera a él podría asegurarle mi amistad sin someterlo a un análisis que de ningún modo sería laxo por el simple hecho de ser ambos moradores del mismo cuerpo.

La vida de una persona es una cadena de sucesos que involucra un número limitado de actores dentro de cada eslabón. Te quedaste atrás. Al menos en mi cadena. Y lo mismo ocurrió conmigo en la tuya. Quedé atrapado dentro de algún eslabón pasado cuya única función es la de mantener unido al todo. A la cadena.

Es eso nomás. Solo eso te quería decir.

En síntesis: No, no quiero ser tu amigo. Ni siquiera tengo Facebook. No jodas más.



Tengan ustedes muy buenas noches.

viernes, 13 de noviembre de 2009

UN SIMPLE ADIÓS

Síntesis del post: Relaciones humanas. El tiempo y las despedidas. Gente que me irrita. Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo siempre subo un Potente Gen.

Las relaciones humanas son un asunto complejo, y demás está decir que si uno desea conservarlas en buen estado de salud es necesario invertir una cantidad de tiempo bastante considerable. No estoy descubriendo nada.

Ahora bien, de esta pequeña reflexión se desprende que el tiempo es un bien escaso y fundamental, y no es una actitud muy inteligente desperdiciarlo en actividades superfluas, aunque las mismas se encuentren directamente vinculadas a la preservación de las relaciones personales.

Usted se preguntará qué diablos es lo que estoy queriendo decir con todo esto.

Bien, admito que la relación entre los dos primeros párrafos es un tanto rebuscada, pero no es imposible de ver. Lo que quiero decir es que si usted invierte media hora en una llamada telefónica con el objeto de interesarse por la marcha de los asuntos un amigo cualquiera, después no puede dedicar otra media hora para despedirse. Eso se llama perder el tiempo, o por lo menos desviarlo hacia fines que podrían concretarse con mayor celeridad.

Usted seguirá preguntándose qué diablos quiero decir con todo esto.

Noto que no se siente a gusto con esta introducción, así que le voy a hablar claro:

Me molesta la gente que no sabe cómo despedirse, y entonces, sencillamente, opta por no despedirse. No, no es que se den media vuelta y se vayan, sino que prolongan algo que estaba concluido. Me irrita el individuo que a la hora de cortar una comunicación telefónica comienza a estirar las palabras mientras revuelve en su subconsciente buscando un tema nuevo de conversación. Me incomodan las personas que repasan o profundizan en la puerta de calle los temas abordados durante la reunión. Me sublevan.

Por el amor de dios, elija una fórmula para despedirse y póngala en práctica cuando la situación así lo requiera. Es lo único que pido.


Que lo disfruten con salú.

No, perdón.

Nos vemos en la quinta de mi abuela.

No, perdón.

Harto me tienen.

No, perdón.

Buenas noches.

No, perdón.

Tengan ustedes muy buenos días.


Cheeee… ¿qué les iba a decir? Hace calor eh… ¿vieron lo que dijo D’Elía?


¡AH NO!

¡POTENTE GEN!

POTENTE GEN

Gen Cusack


John, hermano.

Joan, hermana.

J&J, hermanos.

J&J, otra prueba.

Este es un PG para entendidos. Desde mi punto de vista salta después de una observación a conciencia, pero termina siendo demoledor. Hasta los nombres se parecen.

Ahora sí...


Tengan ustedes un elástico fin de semana.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

ALGUNAS NOCIONES SOBRE EL TIEMPO

Síntesis del post: Algunas nociones sobre el tiempo, manifiesto en contra de sus barrabravas, descripción de ciertos seres particulares y algún desacuerdo con el licenciado Santipolio.






Cerriwden me dijo, con mucho tino, que nosotros planteamos un tiempo que se desdobla y se tuerce. Un tiempo que en algún punto del camino, le moja la oreja a su propia definición. Y yo creo que tiene razón. Tanta razón que ya asumo, antes de escupir este texto que tengo atragantado hace dos días, que no voy a encontrar las palabras adecuadas para afianzar esta idea en el corazón de los pocos drogodependientes que por algún motivo oculto frecuentan este espacio. Sin embargo, siento que es un deber moral intentarlo, y aquí estoy, armado solo con mis sospechas y una libreta de apuntes que Santipolio olvidó la otra noche en la mesa de mi cocina, dispuesto a contarles mi verdad –nuestra verdad- tantas veces como sea necesario.

Nosotros, los que día a día construimos este espacio con esfuerzo y desinterés, desafiamos a la Santa Iglesia Católica y la Santa Ciencia Dura en nuestro afán por demostrar que el tiempo no es una línea mansa que le sirve de sostén al devenir universal. Que no es solo un concepto en la mente de una raza perturbada. Que no es una entelequia.

Es mucho más que eso. A pesar del Papa, de Popper o del filósofo que cuadre.

¡Mueran los sacerdotes y los cultores del cálculo perfecto!

Sí señor. Este es un tiempo fiestero. Un tiempo que hace sus piruetas y espirales mientras nuestra atención se concentra en esos apetitos mundanos especialmente diseñados para anular los instintos más primarios. Es un tiempo, amigos míos, al que le importa poco el qué dirán. Transcurre de acuerdo a sus propias leyes (tan secretas ellas), y nos vende otras más presentables, más de acuerdo con nuestra naturaleza temerosa; porque incluso él reconoce que la ley es preferible al desorden.

Pero este tiempo fiestero, esquivo y pícaro, no se ha percatado de que en algunas dimensiones existen seres inmunes a su ingeniosa celada cósmica. Seres olfativos (mi caso) capaces de detectar moléculas pertenecientes a universos paralelos. Seres visuales (alguno de ustedes lo es, estoy seguro, las cosas pasan por algo) que enfocan con suma facilidad esos portales invisibles para el resto de los mortales. Seres auditivos que escuchan los alaridos del más allá. Y seres aptos para decodificar las texturas y los gustos más confusos; incluso los de universos que no conocen.

Los portales de los que tanto hemos hablado estos últimos días están por todos lados; en el Palacio Barolo, en el café La Giralda y en tantos otros sitios que no investigamos por desidia, pereza o negligencia. Claro que sí, aquí están, exiguos pero nítidos, absurdos pero auténticos. Tan reales como reclama nuestra fantasía más urgente. La clave está en no perderles la pista.

Por todo lo expuesto aprovechamos para decirles a los incrédulos, a los barrabravas del tiempo y a la mismísima Mafia del Salvo que no nos asustan sus amenazas. Que seguiremos investigando. Que en la zanja donde aparezca el cadáver del licenciado Santipolio crecerá uno nuevo, mucho más fuerte y más tenaz que el anterior (vale aclarar que el licenciado no estuvo de acuerdo con esta parte de nuestro manifiesto, pero el que le paga el abono soy yo, y acá se hace lo que dice el que pone la guita).

En fin… que queremos formar parte de esta fiesta que hasta hoy fue para tan pocos: multiplicarnos, desdoblarnos, torcernos, perdernos, encontrarnos, equivocarnos, amarnos más de una vez y odiarnos en más idiomas.

Y todos los etcéteras que se nos ocurran.

Llegaremos al fondo de todo esto, aunque Santipolio no acabe siendo la única baja en el equipo de Me tacho la doble (vale aclarar que el licenciado tampoco estuvo de acuerdo con esta frase, y que yo la impuse basado en idénticas razones que antes).


Tengan ustedes muy buenas tardes.

viernes, 8 de agosto de 2008

A VER SI NOS ENTENDEMOS DE UNA VEZ...


Este Homo Sapiens está solo en su casa por primera vez en más de cuatro años. Su mujer y su pequeña hija han decidido tomarse quince días de vacaciones para visitar familiares lejanos en geografías aun más lejanas, convirtiéndolo en el amo incuestionable de aquellos espacios que por lo general se ve forzado a compartir.


En vista de este nuevo estado de cosas que solo la gente malintencionada puede ignorar, las reglas del hogar se han modificado un poco:


COMUNICADO NÚMERO UNO: Este ser profundamente antisocial NO atiende el teléfono. Nunca. No insista. Fue por eso que invirtió tanta plata en el contestador automático; y si usted presta un mínimo de atención al mensaje grabado en vez de repetir para sus adentros las palabras vacías y sin sentido que me va a dedicar apenas oiga el "bip", se dará cuenta que el mismo es sumamente agresivo, y se encuentra orientado hacia un desaliento sistemático de los cargosos.


COMUNICADO NÚMERO DOS: Tanto el inmueble como el individuo que lo puebla poseen su certificado de higiene en regla. Sin embargo, aquí no somos fanáticos.


COMUNICADO NÚMERO TRES: Este inmueble es un espacio libre de vegetales destinados a la ingesta.


COMUNICADO NÚMERO CUATRO: No existen más reglas. Aquí no somos señoritas.


Quedan ustedes debidamente notificados.


He dicho.


Dato curioso y, por cierto, bastante irritante: En esta primera semana de soledad fueron tres las personas que, haciendo caso omiso del comunicado número uno, se sacaron chispas por dejar el mensaje más largo del mundo en mi contestador automático. Dos de ellas incluso se ensañaron tanto con la indefensa maquinita, que llegaron al final del espacio disponible sin haber expresado todavía el motivo de su llamado. Pero la ganadora (una tía lejana de mi mujer), mostrando la madera de los verdaderos campeones, marcó de nuevo y completó su mensaje en dos minutos finales para el recuerdo. Una pesadilla que tuve la desgracia de escuchar en vivo.

martes, 29 de julio de 2008

MANIFIESTO EN CONTRA DEL AMOR


Comprometido manuscrito que me bloqueó el ingreso a un taller de poesía que frecuentaba mi primera novia, provocándome al mismo tiempo un traumático egreso del círculo íntimo de esa misma señorita:


El amor no es otra cosa que un cariño histrión. Un afecto con pretensiones. Un apego hiperdesarrollado. Nada más. Aquel que sostiene lo contrario miente con descaro infantil, y está condenado a sucumbir frente a la cólera impiadosa de las evidencias.

El Ser Humano es, básicamente, una criatura con miedo. Miedo al pasado, al presente y al futuro; miedo a las posibles consecuencias de su accionar; miedo a los propios instintos; miedo a Dios; miedo a la Nada; miedo a los cambios; miedo a la naturaleza; miedo a sus pares; miedo a sí mismo; miedo a lo desconocido. Miedo -en el fondo- a todo aquello que no puede controlar desde la razón.


¿Y entonces por qué cuernos inventó esa falacia llamada amor?


No lo sé. Es un misterio, pero la cuestión es que la inventó, y de esa forma colocó una magnum cargada en las manos de un chimpancé alcoholizado. Ahora es demasiado tarde. Ya nos encontramos inmersos en una situación sin retorno, que nos ha impuesto la penosa obligación de lidiar con esa palabrita por los siglos de los siglos amén.


La fórmula "Te quiero mucho" era perfectamente apta para designar todas las formas de cariño imaginables por la mente -bastante perversa por cierto- humana. Teníamos las palabras necesarias enfrente de nuestras narices: Te quiero, como se quiere a un compañero de trabajo, a una tortuga, al hogar o a una tía. Pero mucho, como se quiere a un familiar cercano, a un amigo, a una esposa o al chavo del ocho. En última instancia, también se podría haber echado mano al "Te quiero muchísimo", como se quiere a una novia que anda con ganas de abandonarnos. Y eso era todo. Buenas noches, mucho gusto, que siga usted bien.


¿Qué necesidad había de ir más allá? ¡Que alguien me lo explique! ¡Por el amor de dios! ¿Por qué el "Te amo"? ¿Por qué tanta complicación? ¿Cuándo se deja de querer mucho para comenzar a amar?


El Ser Humano se ha inventado un sustantivo (Amor) para resolver un problema de intensidad afectiva. Y encima le otorgó una entidad tal, que cualquier individuo bien plantado podría encontrarse a sí mismo tartamudeando a la hora de pronunciarlo. Con ese curioso término no solo pretendemos representar las verdaderas dimensiones de nuestro sentimiento; también buscamos evidenciar la derrota absoluta de la razón. Y entonces se torna imprescindible el histrionismo. ¿Para qué? Para satisfacer el afán de exclusividad del ser "amado". Desde ya.


No lo olvide: Para amar con propiedad es necesario ser un poco histriónico; de otra forma nunca será un amor digno. Haga alguna pelotudez, y luego justifíquela a través del enamoramiento. Eso no le asegura un resultado positivo ni lo coloca a resguardo de nada. Pero es obligatorio.


He dicho.


Hasta aquí.


Los quiero mucho.