Extraña sucesión de infortunios que, poco a poco, fueron minando mi voluntad hasta transformar aquel viejo anhelo de triunfo en esta pacífica convivencia con el fracaso.
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jueves, 10 de mayo de 2012

LOS ACTOS DE LOS HOMBRES


Síntesis del post: Los actos. Fundamentos y justificaciones. Desayuno. Señorita inoportuna. Caso práctico. Silencios.

Cuestión previa: A partir de hoy, y debido a los múltiples reclamos recibidos a lo largo de estos años, haremos una serie de ensayos con letra blanca. Si la repercusión es buena, quedará. Si no, no.


Los actos de los hombres se explican por sí mismos, me dijo mi amigo mientras repasaba su barba entrecana con el dedo pulgar. Cuando se torna necesario fundamentar, cuando se incurre en el complejo arte de la justificación, aparece la deshonestidad intelectual en altísimas dosis. Ya desde el instante en que comienzan a describir un hecho, un acto, y aun con la mejor de las intenciones, las palabras traicionan una buena porción de la verdad. ¿Qué se puede esperar entonces cuando son utilizadas para exponer sus motivaciones?

La señorita —inoportuna desde el comienzo de la velada— interrumpe la reflexión con su sonrisa cansada y su bandeja color plata. Café negro y tostadas para él, café con leche y tres medialunas para mí. Dos pequeños vasos con un jugo artificial (asumo que de naranja), una jarra de agua, manteca, mermelada y tres masitas secas que deben tener una semana yendo y viniendo sin mayores distinciones entre la clientela asidua o circunstancial.

Uno —prosigue con los ojos entrecerrados a causa del humo del café— no anda por la vida ensayando una explicación para cada cosa que hace. Si tiene hambre come, si tiene sed bebe, si le gustan esos zapatos los compra, si aquella piba le parece bonita (alza las cejas y mira en dirección a la señorita en conflicto con el sentido de la oportunidad) le propone una revolcada. Y así con todo. O con casi todo. Porque algunas veces la gente pretende que uno exponga los pormenores más íntimos de los mecanismos que lo gobiernan, y eso como condición necesaria para que el acto en cuestión le cierre. Quiero decir, para que resulte aceptable de acuerdo a sus propios parámetros y concepciones.

La señorita, muy bonita ella (no sé si lo dije) aunque un tanto inoportuna (estoy seguro de haberlo dicho), interrumpe la reflexión, esta vez amparada en el protocolo. Sí, está todo bien. No, no queremos nada más. Sí, cualquier cosa te chiflamos. No, el aire acondicionado no nos molesta.

Fundamentar —retoma con la mirada aún perdida en las nalgas de la señorita en retirada— es una forma elegante de mentir. La justificación es un patético intento por suavizar la verdadera naturaleza del acto. Esa deshonestidad intelectual de la que te hablaba hace dos interrupciones. Te amo demasiado. Tanto que no te quiero ver sufrir. Estos ravioles están buenísimos, pero vengo de almorzar en la casa de mi tía. No, no, trae el otro álbum, solo cerré los ojos treinta segundos para descansar.

La señorita, que se revela un poco más bonita con cada nueva intervención, interrumpe por el hecho mismo de interrumpir. Sí, una medialuna más, pero de manteca. No, café todavía tengo. Gracias.

Un acto habla a través de sus consecuencias. El porqué es ni más ni menos que el estado de cosas que se deriva de su producción. Las palabras lo deforman, o en el mejor de los casos lo adornan, pero siempre modificando su esencia. Con ellas se intenta profanar su naturaleza salvaje, dotarlo de un sentido que no siempre está allí para ser expuesto.

La señorita ya no interrumpe, se hace extrañar mientras dialoga con el joven a cargo de la caja registradora. Mantiene la bandeja apretada entre las rodillas y los codos sobre el mostrador, ajena a todo lo que ocurre a sus espaldas. En el fondo es mejor así.

Ensayo una mueca que intenta reflejar mi completa adhesión a sus dichos, aun sabiendo que este pequeño alegato filosófico no agota ni por asomo el desarrollo. Sin embargo permanezco en silencio. Un silencio que invita a la presentación del caso práctico, si es que existiera la necesidad, si es que yo tuviera asunto en algún punto de la trama.

Tengo un pequeño problema doméstico… ¿puedo dormir en tu sofá por unos días? Es hasta que me organice.

Asiento con la cabeza mientras devoro el último trozo de la última medialuna; pero no rompo el silencio. Un silencio que ya no invita, sino que concede. Un silencio infundado, ausente de justificaciones. Un silencio honesto.

En la pantalla del televisor transcurre un compilado de goles de Lionel Messi que todos, empleados y clientes, observamos con sincera admiración. Una anciana aprovecha para hacer defecar a su perro en plena vereda y huye sin limpiar. La señorita nos regala una última interrupción.

Pago la cuenta sin atender la tibia oposición de mi amigo. Y también me hago cargo de la propina, porque esas nalgas merecen un reconocimiento que deseo asegurar.

Suena la alarma de un auto. A lo lejos. Muy a lo lejos.


Tengan ustedes muy buenas noches.

miércoles, 14 de julio de 2010

CHAU

Síntesis del post: Balance. Despedida. Justificación. Agradecimiento. Promesa.



Estimados:

Este semestre no tiene más de sí para dar. Por lo tanto ha llegado el momento de darlo por terminado. A lo largo de estos seis meses y monedas publicamos un interesante número de artículos, consagramos al primer PG finalista e incluso nos hicimos un tiempito –el primero de julio- para cumplir dos años ininterrumpidos transmitiendo. Creo que no es poco para este humilde rincón virtual.

Me encuentro a escasas horas de partir hacia territorio azteca para visitar a una parte de mi familia política, así que –si todo sale bien- nos estaremos leyendo de nuevo el primero de agosto.

Aprovecho la oportunidad que se me brinda para pedir las correspondientes disculpas por no haber hallado tiempo para visitar los espacios virtuales amigos y afines durante estos últimos días. Muchas gracias por haberse dado una vuelta sin esperar retribución. Cuando regrese me pondré al día.


Tengan ustedes una relajada quincena.

PS: Las publicaciones en MIB no serán interrumpidas, ya que el Amado Líder no quiso otorgarme las vacaciones.

lunes, 10 de mayo de 2010

VICTORIAS DOMINGUERAS

Síntesis del post: Domingo de reposo. Timbre. Extraño pedido. Negativa. Insistencia. Dos victorias.



Creo que más de una vez he mencionado en este espacio que vivo en una planta baja a la calle. Sin embargo en esta ocasión, la diferencia radica en que el dato es imprescindible para el desarrollo del artículo, así que vuelvo a mencionarlo sin temor a ser tildado de anciano desmemoriado.

Decía entonces que vivo en una planta baja a la calle, y el hecho, de más está señalarlo, posee algunas desventajas bastante notorias.

Bien, a lo nuestro entonces.

Es domingo, son las diecinueve horas y quince minutos y alguien me toca el timbre. No es un timbrazo sobrio, acotado en su duración o respetuoso del merecido descanso que suelen disfrutar cualquier domingo aquellos mortales que no se encuentran sometidos a un régimen de esclavitud laboral. Es más bien un sonido alargado e insistente, desprovisto de toda inhibición o vergüenza.

Pienso en la señora Bigud como primera opción. Debe haber olvidado sus llaves. Entonces me acerco hasta el portero eléctrico y pregunto, de muy mala gana, quién es el del dedo pesado.

Para mi sorpresa recibo la siguiente contestación:


“Disculpe señor, soy la vecina del tercero, me olvidé las llaves en la casa de mi mamá… ¿podría abrirme la puerta?”

Vale aclarar que para abrirle debo salir de mi departamento y acercarme –literalmente- hasta la puerta munido de la correspondiente llave, operación que no me seduce para nada, y que además no estoy dispuesto a realizar. Yo no soy el guardián de la garita.

“Disculpe señora, pero en este momento no puedo”, contesto con una fingida amabilidad.

Pero la muy artera pregunta por qué. No conforme con haberse quedado pegada al timbre por más de cinco segundos, pretende que justifique mi decisión sin tomar en cuenta que, a lo mejor, no sería decoroso que entrara en detalles.

“Porque en este preciso instante me encuentro fornicando salvajemente, hecho por el cual mi esbelta figura se pasea desprovista de ropas que la suavicen, y en una predisposición no muy fácil de disfrazar”.

Esto lo pienso pero no lo digo. Primero porque tengo mis pudores. Segundo porque no es cierto. Y tercero porque existe más de una señorita que, basada en la memoria de mis épocas de soltería, podría ironizar un largo rato sobre mi definición de salvajismo. Pongamos por caso, una media hora. Tranquilamente.

Pero sí es cierto me encuentro tendido en la cama en paños menores, viendo cómo cae derrotado –una vez más- el Club Atlético Boca Juniors. Por lo tanto me parece muy injusto que se requiera de mi persona semejante demostración de heroísmo, y encima se tenga la pretensión someter a análisis los motivos de mi negativa.


“Porque acabo de salir de la ducha”.

Esto sí lo digo, y acto seguido interrumpo la comunicación.


Es domingo, son las diecinueve horas y veinte minutos y alguien golpea mi ventana. La del comedor diario. La que da a la calle.


“Disculpe señor… ¿no me pasaría sus llaves para que pueda entrar sin molestarlo?”

Curiosa es la noción que esta simpática señora tiene acerca del momento en el cual una persona comienza a molestar a la otra.

Lo cierto es que no la tengo muy vista. Ni siquiera estoy seguro de que sea vecina mía, y me pone en un compromiso que no quiero asumir.


“No señora, perdóneme pero yo las llaves no se las doy a nadie”, sentencio sin siquiera abrir la persiana. Y otra vez interrumpo la comunicación.

Es domingo, son las diecinueve horas y veinticinco minutos y alguien me toca el timbre. No el de la puerta de calle, sino el de mi departamento. Pongo el ojo en la mirilla y distingo a la inefable señora del tercero.

Comprendo de inmediato que al haber logrado ya su objetivo principal, nada bonito puede surgir de nuestro tercer intercambio en menos de diez minutos. Así que me alejo de la puerta tratando de hacer el menor ruido posible y me refugio en mi dormitorio, donde el Club Atlético Boca Juniors se apresta a poner la frutilla del postre a un fin de semana –para mí- perfecto desde el punto de vista deportivo.

Cuando uno se encuentra en la tranquilidad del hogar, algunas personas son como las inundaciones. Uno nunca quiere que aparezcan, pero cuando lo hacen son absolutamente imposibles de detener. Poco a poco nos van cerrando el cerco, hasta que al final no queda un sitio en el cual refugiarse. Entonces ingresan, se quedan mucho más tiempo de lo deseado, y cuando se retiran no nos dejan absolutamente nada.

La señora insiste un rato. Un rato largo. Y se da por vencida justo en el instante en que el árbitro del partido sentencia la suerte de los muchachos de la ribera.

Dos victorias en un mismo segundo. Teniendo en cuenta que no siempre somos capaces de evitar que nos tape el agua, no es poco el mérito que me asiste.


Tengan ustedes muy buenas noches.

PS: Arderán en el infierno, sus nucas serán alcanzadas por el filo de la espada flamígera y sus ojos serán extirpados por cuervos de pico corvo. Ese destino aguarda por aquellos ingratos que hoy no concurran a MIB para dar testimonio de su devoción hacia este humilde servidor.

PS2: Quedan ustedes debidamente notificados.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

MI BARCO SE HUNDE

Síntesis del post: Confesión. Nuevo plan de acción. Encuesta. Vacaciones. Receso. Feliz Navidad.



Señoras y señores:

Mi barco se hunde. Es momento de admitirlo y tomar las medidas que la situación está demandando, porque no pasará demasiado tiempo antes de que mi persona comience a ser objeto de una ola de compasivos rumores.

Me estoy arrastrando. Reptando parece un término más apropiado, aunque entonces habría que quitar la palabra “me”. No existe la más mínima chance de que cumpla con los plazos de publicación que me impuse para este espacio, y mejor no hablar de Narrador, que transcurre sus días en un estado de abandono bastante preocupante. Por lo tanto, aprovecho la oportunidad que se me brinda para anunciar un plan de acción que está mucho más de acuerdo con mis actuales posibilidades:


El día viernes se anunciará oficialmente la encuesta que consagrará al Potente Gen campeón de campeones entre el Gen Darín y el Gen Lennon, aunque la misma estará en pantalla desde este preciso instante para que puedan empezar a votar. Esto se debe a que el cierre será el próximo miércoles en horas de la tarde, para darme tiempo a programar el artículo que anunciará al ganador el día viernes primero de enero.

Después de eso me voy de vacaciones (merecidas por cierto), hecho por el cual entraremos en un pequeño receso hasta el mes de febrero. Hasta entonces.

Comuníquese, tómese razón, publíquese y archívese.


Tengan ustedes una muy feliz navidad.

martes, 15 de diciembre de 2009

HORA LIBRE

Síntesis del post: Hora libre. Justificación. MIB. Arenga. Anuncio.



Como sabrán los lectores habituales de este espacio, los días martes yo tengo la costumbre de publicar un artículo. Sin embargo les sorprenderá saber que rara vez lo escribo en el día, sino que –hombre previsor- lo tengo preparado desde la noche anterior. Pero lo que más les sorprenderá saber es que en este caso particular no tuve tiempo de hacer nada.

“A mí de usted ya no me sorprende nada. Pregona la filosofía de la hormiga, pero luego se comporta como la cigarra”, dirá aquella voz que suele hostigarme oculta entre la multitud desde el fondo del salón.

Sepa usted, quienquiera que sea, que a mí no me asustan los calificativos anónimos. Podría realizar aquí mismo, con un piso que no estaría por debajo de los cincuenta renglones, una encarnizada defensa de la cigarra –bicho noble si los hay- gracias a la cual muchos de sus compañeros se retirarían presurosos del recinto, dispuestos a pisotear hormigas por ahí. No me provoque.

Además usted no sabe por qué razón se produjo este pequeño embrollo organizativo. No tiene la más pálida idea, pero amigo como es de la zancadilla y el golpe bajo, decide exponerme al vulgo con su voz meliflua.

No tuve tiempo de preparar nada porque invertí todo mi esfuerzo en escribir el artículo que saldrá publicado en Men in Blog esta misma noche a las cero horas. Y si usted fuera un lector habitual de este espacio, sabría de sobra que cuando publico en MIB tengo la costumbre de saltear el escrito del día martes.

Ahí tiene.

Si ahora se siente culpable no es un problema mío.

“No me siento culpable”, retrucará la ponzoñosa voz.

Eso tampoco es un problema mío.


Lo que venía a decirles antes de ser interrumpido, es que hoy tienen hora libre. No griten mucho, no hagan avioncitos de papel y no fumen cosas raras.

Arderán en el infierno aquellos que se quejen aquí y luego no concurran a MIB a leer y comentar mi exposición de la semana. Y también los que no se quejen y luego tampoco concurran. En síntesis, los que no concurran.



Tengan ustedes muy buenas tardes.

PS1: No olviden seguir votando en la encuesta Potente Gen 2009. Todavía no está nada dicho.

PS2: Se vienen los Yoni Awards 2009. No se queden sin el suyo.

viernes, 2 de octubre de 2009

POTENTE GEN... EN BREVE

Síntesis del post: Nuevo galardón. Excusas. Potente Gen para la semana entrante.

Cuestión previa número uno: Passion, que en esta larga semana demostró una altísima dosis de bondad y paciencia, nos ha otorgado un nuevo galardón que aún no tuvimos oportunidad de ingresar como corresponde. Si Dios lo permite, lo haremos el día martes en conjunto con el artículo y el agradecimiento correspondiente.

Cuestión previa número dos: La semana que viene, si el trabajo lo permite (y lo va a permitir) reanudaremos también las recorridas habituales por los espacios amigos, y el trato personalizado en esta casa.

Ahora a lo nuestro:

POTENTE GEN 2009. CUARTO TRIMESTRE.

POR ESTA MISMA PANTALLA, EL DÍA VIERNES NUEVE DE OCTUBRE, A LAS 0.01 HORAS.


Tengan ustedes un dilatorio fin de semana.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

ARIDEZ

Síntesis del post: Aridez mental. Lugares comunes. Honesta justificación. Saludo.



Heme aquí, una vez más en mi propia casa y con poco o nada para decir. Más bien nada, para qué me voy a engañar a mí mismo en un asunto tan simple y a la vez irrelevante. Me encuentro, como quien dice, explorando las bondades del mutismo en contra de mi voluntad; corrigiendo borradores nacidos por compromiso; aguardando que alguien me sople algo al oído para poder construir un artículo. Para decirlo en pocas palabras, transitando una etapa de aridez mental que no voy a intentar disfrazar con declaraciones altisonantes.

“Entonces diga la verdad y no amole más”, conmina una voz que llega desde el fondo del salón.

“Bueno pero no se enoje”, contesto yo, haciendo gala de mi fanatismo por Roberto Gómez Bolaños.

Mi problema es que existen demasiadas explicaciones que no soy capaz de interponer, aunque a través de ellas pudiera ofrecer una imagen muy conveniente a mis intereses.

Cuando observo determinadas posturas que oscilan entre el misticismo y el macaneo (que dicho sea de paso, son casi la misma cosa) me asalta una sensación extraña. Una necesidad imperiosa de no caer en lugares comunes. Y entonces no puedo menos que prometerme a mí mismo una utilización más honesta de la escasa capacidad disponible:

Yo no estoy en una etapa de redescubrimiento personal. No estoy con muchos proyectos. No me aqueja ninguna depresión, ni en el sentido liviano en que hoy se utiliza el término, ni en el sentido médico más estricto. No atravieso una crisis de identidad. No existe ningún asunto misterioso que requiera una dedicación completa y excluyente. No maduré de repente. No estoy abandonado a la búsqueda del amor genuino. No creo que haya llegado el momento de un cambio de aire (eso solo me pasaba cuando corría alrededor del parque Centenario). No quiero encontrarme conmigo mismo. Y, ciertamente, no necesito tiempo para pensar en el futuro (¿qué diablos significa eso?).

“¡Deje de dar vueltas y hable de una vez, que nadie le va a soplar nada en el oído!”, demanda la misma voz de antes.

“Al cabo que ni quería”, respondo yo en la misma línea argumental que al principio.

Lo que quiero decir es que no se me ocurre nada interesante para traer a la pantalla.

“¿Y entonces para qué vino?”, insiste la voz.

“Qué sé yo… a saludar”, me defiendo.

“Entonces salude y déjenos en paz”, sentencia.

Y me quedo sin argumentos.



Tengan ustedes muy buenas tardes.

martes, 25 de agosto de 2009

ARTÍCULO INCOMPLETO Y FIRULETE DE NARANJA

Síntesis del post: Introducción al arte conceptual. Obra de arte propia. Pequeña justificación final en forma de ataque.

Buenos días:

Según Wilkipedia, el arte conceptual, también conocido como idea art, es un movimiento artístico en el que las ideas dentro de una obra son un elemento más importante que el objeto o el sentido por el que la obra se creó.

En síntesis, uno puede hacer lo que le venga en gana, como si fuera Marta Minujín, Andy Warhol o Diego Maradona.


¿Y por qué no aplicar estos conceptos a la palabra escrita?

¿Qué impedimento existe?

Ciertamente ninguno.

En consecuencia, y como hoy estoy en uno de esos días en los que me importa poco el qué dirán, tengo el orgullo de presentarles una obra que revolucionará el mundo de las letras:

¡ARTE ARTE ARTE!

Con ustedes...


ARTÍCULO INCOMPLETO Y FIRULETE DE NARANJA

La tarde del domingo se presenta soleada y no tan fresca como debiera tomando en cuenta la estación reinante, por lo tanto este humilde servidor se apersona en un conocido Shopping de la ciudad de Buenos Aires. Concurre en contra de su voluntad, dado que él hubiera preferido permanecer en su casa para poder -en el marco del proyecto nacional y popular- ver el fútbol en vivo y en directo. Pero no todo es posible en esta vida, y algunas causas no merecen el sacrificio de una sublevación.

Me entrego mansamente a un minucioso recorrido por los pasillos del monstruo comercial dispuesto a contribuir con la máxima de estimulación del consumo, tan importante durante una época de crisis como la que nos aqueja. Lo que busco, concretamente, es un pantalón que me




Quedará en sus mugrosas conciencias si piensan que no tuve tiempo de terminar el artículo.

Tengan ustedes muy buenos días.

viernes, 3 de julio de 2009

POTENTE GEN Y ASUNTOS VARIOS

Síntesis del post: Potente Gen, porque es viernes, y los viernes yo siempre subo un Potente Gen. Obsequios recibidos. Victoria aplastante en el concurso de tatuajes. Pago a la mafia. Postergación de otros deberes.

Buenos días:

El de hoy es un viernes especial. Raro. Distinto si se quiere. Ocurre que tenemos muchísimas cosas que hacer en muy poco tiempo, así que lo más factible es que fracasemos con estrépito. Sin embargo tenemos la obligación moral de hacer el intento, porque para eso nos hemos convocado en esta oficina céntrica. Y también porque la señora Bigud opina que el dolor de garganta y la tos no constituyen un motivo suficiente de alarma si no llegan en compañía de unas líneas de temperatura. Y que somos unos pésimos actores. Pero esa es otra historia.


Paso a enumerar las tareas:

1- Tenemos que subir el primer Potente Gen del tercer trimestre.

2- Tenemos que agradecer y mostrar los regalos recibidos el día miércoles.

3- Tenemos que subir un artículo no muy largo, pero tampoco muy corto, porque la idea es no perder de vista que este es un blog de letras, no de imágenes, y que yo no soy Cumbio sino Yoni.

4- Tenemos que agradecer a todos los que nos votaron en el concurso de tatuajes de Capitana del Espacio (porque no sé si se han enterado ustedes de que ganamos por un paño), y a la Capitana por haberlo organizado.

5- Tenemos que agradecer la ola inmigratoria que ha generado el Señor Briks desde su blog, gracias a la breve reseña de mi vida que subió con tanta generosidad.

6- Tenemos que agregar los links de todos los inmigrantes para ir a visitarlos a la brevedad.

7- Tenemos que dejar testimonio de la imprudencia del Señor Raven en la barra lateral del blog, para que el año que viene no nos salga con un martes trece.



“Pero todas esas son tareas que le corresponden al dueño de casa”, dirán ustedes absolutamente compenetrados con esa política de solidaridad cero que han abrazado desde el primer día que vinieron.

“La verdad es que me tienen harto; no sé ni para qué sigo viniendo”, contestaré yo con ese buen humor aclamado por propios y extraños.

“Voy a hacer lo que pueda antes de que llegue a la oficina una gente que estoy esperando, y lo demás quedará para el post del día martes”, agregaré mirándolos fijo.


Ahora a lo nuestro:

1- POTENTE GEN

Arrancamos hoy con el tercer trimestre, y para que la sección sostenga la intensidad que traía en la primera mitad del año, salta a la cancha el que para mí es el principal candidato a ganar esta manga.

Gen Lennon

John, papá.

Sean, retoño.

Papá y retoño.

Aclaración: Este Gen ha sido enviado por Claude y por la Condesa Sangrienta.

¡MUCHAS GRACIAS A LOS DOS!

2- En otro orden de cosas, estos son los regalos recibidos el día miércoles con motivo del aniversario de esta casa:

Gracias Fabiana

Gracias Mona

Gracias Carugo

También agradezco muy especialmente al Señor Briks y a Almafuerte por sus respectivos obsequios (porque no son de exhibición).

3- Este punto queda suspendido hasta el día martes. Si no voy a lograr que nadie lea el post.

4- Ahora llegó el turno anunciar que hemos ganado el concurso de tatuajes de Capitana del Espacio con un dibujo de lo más berreta que convive conmigo desde hace quince años.

En rigor de verdad no hemos ganado. Hemos arrasado a nuestros competidores obteniendo la escalofriante cifra de 212 sufragios. Nada más y nada menos que el 41% del electorado.

¿Y cómo hemos logrado el milagro?

Muy simple: Gracias a Marina y sus huestes del desierto. La mafia felina del Medio Oriente se ocupó de velar por los intereses de este servidor, abortando el intento de fraude que alguien quiso consumar durante la última noche del concurso.

Y como en esta casa no toleramos la pereza a la hora de los agradecimientos, aquí está la lista de los soldados del desierto que dieron la cara: El camello drogón, Bruno Alexis, un amigo de Bruno Alexis, Lolo Capomafia (que parece ser uno de los generales junto con Marina), Xuxa diosa del desierto, Félix el gato, la turca, Marilyn Manson, Gustavo, el paraguayo, Adri y familia, Ana.

Y gracias también a mi ejército personal, que aunque reducido y silencioso, también concurrió en masa a la cita.

¡MUCHAS GRACIAS!

Este es el galardón obtenido:

Gracias Capitana del Espacio

Los demás puntos de la lista quedarán para el post del día martes, hecho que le otorga al Señor Raven una última oportunidad de ratificar o rectificar sus intenciones.

Y ahora me retiro contento. Porque es viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y como lo que se me da la gana. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y si nadie me mira me pido un postre. Y un café. Y la cuenta.


Tengan ustedes un higiénico fin de semana.

martes, 23 de junio de 2009

NUCA, PIES Y ABDOMEN

Síntesis del post: Justificación. Salud precaria. Imágenes de nuca, pies y abdomen en la madre patria. Arenga.

Hoy me siento mal. Realmente mal. Me aqueja un dolor de garganta importante, me arde el pecho y creo que tengo un poco de fiebre. Por lo tanto no estoy en condiciones de escribir el post que tenía pensado.

Esa es la realidad, pero que no cunda el pánico, que yo siempre guardo un as en la manga.

Recuerdo perfectamente que aún les debo algunas fotos de mi nuca, mis pies y mi abdomen en la madre patria, y para serles franco, no imagino un mejor momento que este para pagar mi deuda.

Entonces me dejo de hinchar con este parloteo sin sustancia (que la idea es, también, ahorrarles una lectura) y presento las imágenes sin más dilaciones:



Pies en Segovia.

Yoni y hermano olfateando el alimento junto al acueducto.

En busca de más alimento. El de remera verde, pequeño y desnutrido, soy yo.

Objetivo cumplido. El de remera verde, el que olfatea hacia el interior del establecimiento, soy yo otra vez.

Pies en Madrid.

Hermano de Yoni y mozo que se atravesó justito.

Desafiando a la autoridad.

Pies en la fiesta de casamiento de hermano.

Buscando alimento en el Parque del Retiro.

El subcomandante Marcos en el monte. Una reedición de foto exitosa.

¡Emitan su voto en la encuesta del Potente Gen segundo trimestre!


Tengan ustedes muy buenos días.

miércoles, 8 de abril de 2009

CONECTIVIDAD LIMITADA O NULA

Síntesis del post: Nueva oficina. Lamentaciones. Catástrofes. Hurto. Justificaciones. Promesas. Arenga.



Buenas noches.

A esta altura de los acontecimientos, aquellos de ustedes que insisten en recorrer con cierta frecuencia los pasillos de este espacio virtual haciendo caso omiso de mis constantes desvaríos estarán al tanto de que, a partir del lunes pasado, mis oficinas de la Avenida de Mayo han dejado de ser mis oficinas de la Avenida de Mayo para convertirse en mis oficinas de la calle Reconquista. Y ese simple hecho, como casi cualquier otro hecho en esta vida, presenta ventajas y desventajas.

Bueno… para ser honesto con ustedes, por el momento presenta alguna que otra ventaja y una avalancha de desventajas.

Quiero decirles que el microcentro de la ciudad de Buenos Aires es un sitio hostil. Muy hostil. Desgarradoramente hostil. Y a mí me toca enfrentar esa hostilidad sin el amparo de mi escudo más efectivo.

Me asomo por la ventana de mi nuevo despacho y ya no veo el Palacio Barolo. Me encuentro fuera de su radio de influencia. En su lugar, una calle insulsa devenida en peatonal insulsa y algunos trajes rellenos de angustias. Y entonces, esa ausencia que prefiero llamar lejanía se me antoja pavorosa. Y me convierto en un testigo inmóvil del retorno de aquellas pequeñas catástrofes que siempre me han acompañado, y que en los últimos ocho meses, inocentemente, irresponsablemente, había considerado extinguidas.

En estas primeras setenta y dos horas me han ocurrido varias de esas pequeñas catástrofes. Sin embargo no deseo enumerarlas aquí, porque esa sería una forma de revivirlas. Solo voy a mencionar la que interfiere directamente con el normal desenvolvimiento de este espacio:

El inquilino saliente colocó debajo de su axila el módem que debía dejar en la oficina, y ganó la calle al grito de “mueran los salvajes unitarios”. Y sin módem no hay Internet. Y sin unitarios no hay federales. Y el proveedor ha decidido tomarse diez días (hábiles por supuesto) para reponerlo. Y ahórrense las sugerencias que estén pergeñando en este instante porque lo intenté todo y no hubo caso. Incluso amenacé con dar de baja el servicio, estrategia que resultó demolida por la arrolladora sinceridad de un triste empleado de la sección “atención al cliente”, de nombre Santiago Aguirre:


“Te entiendo; igual yo te aconsejaría que te des de baja, porque antes de diez días no lo tenés ni en pedo”.

En fin… eso nada más.

Por eso vengo apareciendo poco y nada por aquí, y por eso aparezco poco y nada por sus respectivos hogares virtuales.

Por eso y por la gran cantidad de trabajo extra que se genera cuando uno se muda. Acomodar muebles, papeles, artefactos, personas…

Antes del sábado prometo responder a todos los comentarios del último artículo que escribí. Y también a los de este, por supuesto. Y también prometo visitar los hogares de los dos o tres nuevos comentaristas que he visto por ái. Y basta de promesas, que no somos políticos.

Somos abogados, que es bastante peor.

Pero ténganme fe.


Sí, dije personas.

Por último les recuerdo que solo resta un día y un poquito para votar en la encuesta del primer Potente Gen finalista.

Que no se confíe la nobleza. La vida tiene sus sorpresas.


Tengan ustedes un santo fin de semana.

lunes, 23 de marzo de 2009

LUNES POR MARTES Y ALGO DE RECICLADO

Síntesis del post: Feriado. Lunes por martes. Individuo incordioso. Reciclado.

Buenos días.

Como vivimos en un mundo regido por la información, la actualidad y la información sobre actualidad, vamos a suponer que todos estamos al tanto de que mañana es feriado nacional.

Y como ese conocimiento que asumimos compartido requiere un trabajo de observación -si no del mundo que nos rodea, al menos de algún noticiero de televisión-, vamos a permitirnos asumir, con una osadía emocionante, que también compartimos otro conocimiento. Uno que requiere menos observación y más lógica: En los feriados nacionales no se trabaja.

“Vaya al grano hombre”, estarán diciendo algunos de ustedes mientras leen.

“Bueno”, contesto yo, que jamás me escudo detrás de una frase confusa.


Mañana me voy de joda todo el día, y aunque ya había insinuado que el posteo de los martes podía quedar suprimido hasta el mes de abril (o sea mañana y el martes de la semana que viene), no me había percatado de este feriado nacional. Por lo tanto, a riesgo de tener que soportar que alguno razone que si no estoy mudando la oficina tengo que subir aunque sea un saludo para todos los que me conocen, me inmolo y posteo en lunes.

Y si ese mismo individuo, con una inquebrantable voluntad de incordiar, acotara que en lunes también debería estar mudando mi oficina, yo le retrucaría que mi capacidad de previsión se encuentra fuera de alcance para el entendimiento del Homo Sapiens promedio, y que estas líneas que ahora lee en realidad fueron escritas ayer por la noche.

“Bueno… ¿y de qué va a hablar?”, preguntarán algunos de ustedes ya hartos de esta introducción sin sentido.

“De nada, voy a subir un posteo viejo”, contesto yo sin ninguna voluntad de disfrazar mi ausencia absoluta de imaginación.

Y si aquel amigo del incordio que habíamos logrado silenciar hace un momento alzara su voz de protesta, haré como que no escucho y seguiré adelante con el plan.

Hace un rato, mientras trataba de elegir el viejo post para adornar el nuevo post sonó el teléfono y una señorita me preguntó si era el consultorio del psiquiatra Cantalapiedra (digo Cantalapiedra porque no me acuerdo el apellido).

Creo en el Cosmos. Creo en sus señales. Creo que debo escuchar.

El post está elegido. A los que ya lo leyeron, les pido disculpas, y a los nuevos… también:


DESCONFÍO (Post reciclado)



Esta semana me tocó leer un sinfín de artículos relacionados con la desconfianza. Incluso tuve que soportar un planteo directamente vinculado con ese tema. No sé por qué existen momentos en los que uno se topa permanentemente con el mismo asunto -como si fuera una moda impuesta por el cosmos- hasta que llega un punto en el que no lo soporta más y decide hacer algo al respecto. En mi caso, ese algo es escribir una pequeña reflexión que me ayude, si no a comprender las casualidades cósmicas, al menos a producir alguna conclusión engañosa.

En la vida, para no acabar pasando por tonto, es necesario aprender a desconfiar de ciertas personas que solo revelan su naturaleza maligna a través de pequeñas acciones intrascendentes para el incauto, pero muy evidentes para el ojo entrenado.

Yo desconfío de los que se ríen a carcajadas, de los que utilizan diminutivos como recurso permanente en sus conversaciones, de los periodistas, de los ambidiestros, de los profesores de literatura inglesa, de los que tienen lunares extraños, de los que consumen muchas aspirinas, de los que juegan ajedrez en el parque, de los que tienen menos de tres enemigos, de los que besan las manos de los bebés, de los vegetarianos, de los políticos con anillo, de los que llevan fotos en la billetera, de los que duermen boca arriba y de los psiquiatras. Sobre todo de los psiquiatras. El mío, por ejemplo, se pasa toda la sesión en actitud sospechosa, hecho que me desconcierta por completo y hace que me lo tome muy mal. Sin embargo a él no parece importarle.

El martes último tuvimos un encuentro repleto de conflictos y tensiones, y a raíz de eso, creo que nuestro vínculo se resintió para siempre. El grado de agresividad que mutuamente nos demostramos es muy alto y, asumo, irreversible.

Todo comenzó cuando decidí abrir mi corazón para confesar que creo estar enamorado de Anjelica Huston, y que hace varios meses sueño que ella irrumpe en la alcoba más grande de mi palacio para raptarme apelando a los procedimientos que se utilizaban en la Edad Media. Luego huimos juntos hacia una vida llena de felicidad en una carroza de cristal guiada por Lenin y arrastrada por ocho majestuosos elefantes asiáticos enfermos de sífilis. Más tarde decidimos viajar a América ocultos en las bodegas de un viejo galeón español, y ataviados con blancas y prolijas túnicas de origen griego para pasar desapercibidos frente a los oficiales de a bordo. En el nuevo continente fundamos una ciudad de nombre “La Caracola” y vivimos relativamente felices hasta que somos descubiertos por su eterno enamorado, Raúl Juliá. En ese punto siempre me despierto sobresaltado.

Como siempre, este diabólico profesional de la mente ajena se detuvo en detalles de poca o ninguna relevancia, y acabó minimizando mis sentimientos entre sonoros resoplidos y manifiestos revoleos de ojos. Acto seguido concluyó que los sueños representan qué se yo cuáles deseos ocultos que no se corresponden con su desarrollo, y que hay que tomarlos como lo que son. Sueños. Finalmente hizo algunas anotaciones en una libreta negra y guardó silencio.

Yo estaba furioso. Esa misma actitud fue la que mostró el día que le conté aquel sueño en el que Robert Wagner y Fernando de Aragón me perseguían por las arenas del Coliseo disfrazados de escribanos daneses; o aquel otro sobre las pestañas de Martin Luther King y la ropa interior de la Reina Victoria de Inglaterra. Entonces lo acusé de creerse superior al resto de los mortales, y de ampararse en una dudosa cordura para glorificar la excelencia de sus píldoras. Pero solo me respondió que me sosegara, y juró saber muy bien lo que estaba haciendo.

Me retiré del consultorio portando una receta atestada de nombres extraños, sabiendo que una vez más aquel personaje funesto intentaba digitar mis pensamientos con una de sus píldoras creadas en el sótano de algún laboratorio extranjero. La roja por la mañana, la azul por la noche y listo; inventamos un individuo casi normal, perfectamente apto para invadir el universo de los cuerdos con su desesperanza inducida.

Yo desconfío, y solo por eso he logrado conservar intacta la esperanza.

Desconfío de los que comen las hamburguesas al plato, de los que no usan despertador, de los que caminan muy rápido, de los que se bañan con agua tibia, de los que se lavan los dientes más de dos veces al día, de los que trabajan después de la cena, de los que no toman vino tinto, de los que enseguida vuelven, de los que levantan la mano, de los que guiñan el ojo al saludar, de los que le sacan la piel al pollo y de los psiquiatras. Sobre todo de los psiquiatras.


Tengan ustedes un consagratorio día feriado.

martes, 24 de febrero de 2009

NO ESTUDIÉ

Síntesis del post: Magro justificativo por la inexistencia de un post decente.




Hoy es martes. Usualmente los martes yo subo alguna historia chiquita para que el posteo no salga tan pegado con el Potente Gen del día viernes. Sin embargo hoy las cosas son un poco distintas, porque no tengo nada para decir. No hice los deberes. No me preparé. Lisa y llanamente. No le demos más vueltas al asunto.

Podría haber echado las bases del post ayer por la noche y darle los toques finales hoy por la mañana antes de empezar a trabajar en serio, como lo hago siempre. Pero ayer estaba muy cansado y me quedé dormido viendo la tele, y hoy no dispongo de ese ratito indispensable para producir algo más o menos decente.

Además, y esto lo digo con los veinte dedos cruzados, hace rato que no me ocurre ninguna catástrofe digna de ser relatada, hecho que no deja de parecerme sospechoso.

En fin… un silencio por convicción siempre será más digno que una gansada por compromiso.


Tengan ustedes muy buenos días.