Extraña sucesión de infortunios que, poco a poco, fueron minando mi voluntad hasta transformar aquel viejo anhelo de triunfo en esta pacífica convivencia con el fracaso.

viernes, 27 de febrero de 2009

POTENTE GEN

Síntesis del post: Breve introducción. Clasificación. Potente Gen. Y nada más.


El otro día, en ocasión del lanzamiento de la temporada 2009, dije que Potente Gen es una sección sin elasticidad. Tiene que cumplir los tres requisitos que enumeré, y listo. No hay mucho más que agregar.

Sin embargo, pensando con un poco más de profundidad (actividad extraña pero no imposible) llegué a la conclusión de que a pesar de esa ausencia de elasticidad no todos los PG son iguales. Y entonces se me ocurrió hacer una primera clasificación que no solo servirá para enriquecer la sección a futuro, sino que también será una buena excusa para rellenar este post. El de hoy.

Y la idea me cierra, así que a lo nuestro:

1- PG INDISCUTIBLE: Está ahí. Siempre estuvo. Todos comentamos alguna vez con un amigo o un familiar lo parecidos que son los hermanos X, o papá Z y su hijo T. Y entonces no nos sorprende. Desde mi punto de vista es el caso -por ejemplo- de los hermanos Baldwin.

2- PG ¿CÓMO NO ME DI CUENTA ANTES?: Es clarísimo, pero por alguna razón oculta en el inconsciente colectivo nadie lo nota, y entonces nos toma por sorpresa. Para mí es el caso del Gen Pasik, por ejemplo.

3- PG DUDOSO: Es un caso raro, pero se da. Algunos lo ven clarísimo. Otros no tanto. Y otros directamente lo rechazan. Entiendo que es el caso, por ejemplo, del Gen Bielsa. Yo lo veo muy bien, pero muchos lo discutieron a morir.

4- PG REVELACIÓN: Cuesta encontrarlo, hacer la relación (por eso se diferencia del caso 2), pero superado ese paso se transforma en indiscutible. Todos lo ven, y no se reprochan no haberlo visto antes. Es el caso, tal vez, del Gen Bridges.

5- PG CLÁSICO: La gente lo grita a los cuatro vientos. Es un rasgo distintivo de la familia (esa es la diferencia con el caso 1), la cual es una ineludible referencia para esta sección. Es, sin duda, el caso del ganador del año pasado, el Gen Darín, y en mi humilde opinión, el caso del Gen que presento a continuación.


POTENTE GEN 2009


Gen Castro


Mamá Verónica


Mamá y nene


Cristian

Compartativa de mamá y nene

Desde mi punto de vista, el nene tiene una cara perversito que asusta. Pero puede ser una idea mía, en cuyo caso les pido que no le digan nada a la Lubertino.


Tengan ustedes un excelente fin de semana.

miércoles, 25 de febrero de 2009

HISTORIA DEL DERECHO

Síntesis del post: Regreso al estilo inicial de posteo. Crónica de un examen final destinado al fracaso. El despertar del olfato. Breve referencia a una señorita.



Corre el mes de diciembre del año mil novecientos noventa y dos. Este Homo Sapiens ya ha soportado con éxito dieciocho inviernos, se ha convertido en un tierno estudiante de primer año en la facultad de derecho y ciencias sociales, y por el momento está más concentrado en sus inminentes vacaciones de verano que en su posible futuro en el mundo de la justicia.

A esta altura del año, casi el final, ya ha encadenado una serie de catástrofes que tendrían que haber sido suficientes para prender, aunque más no fuera, una mísera lucecita de alarma en la sesera de cualquier individuo promedio. Pero este homo sapiens es joven y hermoso, hecho por el cual asume que el enemigo de turno es solo una simple mala racha con los días contados, y no el mismísimo Cosmos que lo tiene montado entre ceja y ceja.

Bueno, está bien, hermoso no es. Pero joven sí. Lo que quise decir es que carece de experiencia, no sean tan literales.

Como no desea correr riesgos innecesarios, el joven elige una asignatura sencilla para rendir su primer examen final, porque desea comenzar con el pie derecho el camino hacia el ansiado título. Un plan lógico.


La elegida: Historia del Derecho.

Materia anual. Programa de dieciocho bolillas. Contenido ajeno a lo técnico. Profesor accesible y bien predispuesto. Porcentaje de bochazos inferior al dos por ciento.

Una ganga.

Entonces comienza la etapa de preparación, y para ello forma equipo de trabajo con una compañera con la que pasa casi todo su tiempo útil, y hacia la que siente una vaga atracción física e intelectual.

Bueno, está bien, puede que sienta algo más que una vaga atracción física e intelectual.

Mientras la joven estudia sin siquiera sospechar que en pocos meses se convertirá en la primera novia oficial del gaznápiro que en este preciso instante se encuentra frente a ella pergeñando una excusa de lo más idiota para imponer un recreo, el gaznápiro en cuestión no estudia porque, justamente, está ocupado en pergeñar excusas de lo más idiotas para imponer un recreo.

Bueno, está bien, puede que sea la joven la que sospeche algo sobre el futuro noviazgo, y que el gaznápiro en cuestión no solo no sospeche nada, sino que aún esté dudando de sus reales posibilidades de obtener un mísero acercamiento sexual sin derecho a segundas vueltas.


Resultado: La joven llega al día del examen con el programa completo estudiado y repasado, mientras que el gaznápiro en cuestión, habiendo dispuesto de más del doble del tiempo necesario para preparar la materia, llega con dieciséis de las dieciocho bolillas mal aprendidas, y las dos últimas colgadas.

Sin embargo el sistema de examen es ampliamente favorable a sus posibilidades, ya que el examinado debe extraer dos bolillas del bolillero (en rigor de verdad es una bolsita con bolillas) y elegir la que sea de su gusto para desarrollar. En caso de hacerlo más o menos bien, el profesor, accesible y bien predispuesto, jamás pregunta nada sobre la segunda, y la calificación no suele ser inferior a un seis.

Habría que ser el titular de una mala suerte pavorosa para salir derrotado en un día que lo tiene todo para transformarse en una fiesta.

Ahora bien, si ustedes se han molestado alguna vez en leer el encabezado de este blog, ya estarán imaginando el glamoroso final de esta aventura.

Este homo sapiens escucha su apellido, se para, camina en dirección a la mesa examinadora, mete la mano en la bolsa y extrae las bolillas diecisiete y dieciocho. Las dos colgadas.

Luego de aguardar en capilla a que el alumno que lo precede en la lista exponga un conocimiento minucioso sobre los puntos más recónditos de una bolilla que podría haber salvado su pellejo, escucha su apellido por segunda vez y toma asiento frente al profesor accesible y bien predispuesto.

El papelón se representa en algo menos de cinco minutos de balbuceos alternados con silencios. Y no vamos a agregarle nada más a esta pintura.

Mientras se pone de pie, este homo sapiens olfatea por vez primera esa conspiración cósmica en su contra que nunca antes había sido capaz de percibir, y que ahora se representa cristalina en su mente.

El camino hacia el ansiado título comienza con el pie izquierdo, y aunque algunos vestigios del optimismo pasado aún le impiden ver una realidad ausente de distorsiones, dios sabe que será largo y tortuoso.

Sin embargo, ahora lo esperan aquellas ansiadas vacaciones que ocupaban sus pensamientos antes de que se le despertara el olfato cósmico, y si bien infiere el futuro que se avecina, aún no tiene ganas de investigarlo.

Muy pronto el año noventa y tres se hará sentir con todo el rigor, y no tendrá dificultades para ganarse un sitio de privilegio entre las cosechas más amargas, pero eso forma parte de otra historia.


Tengan ustedes muy buenas tardes.

martes, 24 de febrero de 2009

NO ESTUDIÉ

Síntesis del post: Magro justificativo por la inexistencia de un post decente.




Hoy es martes. Usualmente los martes yo subo alguna historia chiquita para que el posteo no salga tan pegado con el Potente Gen del día viernes. Sin embargo hoy las cosas son un poco distintas, porque no tengo nada para decir. No hice los deberes. No me preparé. Lisa y llanamente. No le demos más vueltas al asunto.

Podría haber echado las bases del post ayer por la noche y darle los toques finales hoy por la mañana antes de empezar a trabajar en serio, como lo hago siempre. Pero ayer estaba muy cansado y me quedé dormido viendo la tele, y hoy no dispongo de ese ratito indispensable para producir algo más o menos decente.

Además, y esto lo digo con los veinte dedos cruzados, hace rato que no me ocurre ninguna catástrofe digna de ser relatada, hecho que no deja de parecerme sospechoso.

En fin… un silencio por convicción siempre será más digno que una gansada por compromiso.


Tengan ustedes muy buenos días.

viernes, 20 de febrero de 2009

POTENTE GEN 2009

Síntesis del post: Potente Gen 2009. Modificaciones al sistema. Sincero agradecimiento por el galardón recibido en mi ausencia.


Señoras y señores:

En este humilde acto arranca el Potente Gen 2009; y como es una nueva temporada y yo soy una personalidad endeble, me siento como obligado a salir a escena con una buena cuota de innovaciones destinadas a mantener fresco el interés de la afición.

¿Y ahora qué hago?

Resulta claro a los ojos de cualquiera que Potente Gen es la sección que mejor paga en este espacio, pero al mismo tiempo presenta poca o ninguna elasticidad. Los requisitos son pocos, terminantes y taxativos:

1- Lazo de sangre entre los involucrados.

2- Parecido físico sobrecogedor.

3- Posteo semanal (en día viernes).


Cualquier modificación en la estructura podría derrumbar el atractivo de la misma, y yo no quiero eso.

¿Entonces qué hago?

Ir a lo seguro, por supuesto.

La estructura del Potente Gen permanecerá intacta, y haremos la diferencia en el sistema de votación.

¿Y cómo?

Bueno… en lugar de elegir el Potente Gen del año en una sola mega encuesta en el mes de diciembre, haremos votaciones trimestrales para luego consagrar como PG 2009 a uno de los cuatro ganadores parciales.

Como estamos arrancando tarde, los trimestres no serán exactamente trimestres, sino más bien divisiones arbitrarias que improvisaré cuando lo crea oportuno. Lo único seguro es que llegaremos al final del año con los cuatro candidatos elegidos por el voto popular.


Ahora sí, a lo nuestro:


POTENTE GEN 2009


Gen Fonzi

Dolores

Tomás

Dolores y Tomás. No sé bien cuál es cuál.


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En otro orden de cosas, aprovecho para agradecer sinceramente al Señor Briks por el otorgamiento de este nuevo galardón. Como ustedes podrán ver, el mismo proclama a los cuatro vientos que este blog es una joda. O una joya. O una jota.

Lo mismo da.

Un galardón es un galardón, y como diría el filósofo contemporaneo Carlos Salvador Bilardo, todos los goles valen uno.

No lo paso porque, para serles franco, todavía me da vergüenza hacerlo.

Ah... qué vivo. No le da vergüenza recibirlos pero le viene cuando hay que pasarlos, dirán ustedes.

Sí, diré yo.

Y luego me despediré, no sin antes decir que estoy feliz porque ha llegado el viernes. Y los viernes yo almuerzo solo. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y como lo que me gusta.




Tengan ustedes muy buenas noches, y un excelente fin de semana.

miércoles, 18 de febrero de 2009

TIEMPO AL TIEMPO

Síntesis del post: Balance del empleo del tiempo en estos últimos veinticinco días. Agradecimiento de un presente recibido en ausencia.




He vuelto.

Quedan ustedes debidamente notificados.

Durante estas inmerecidas vacaciones que no han sido demasiado cortas pero tampoco demasiado extensas he tenido muchísimo tiempo para hacer un montón de cosas de lo más útiles:

Tiempo para pensar en asuntos relevantes.

Tiempo para escribir.

Tiempo para planificar el año laboral.

Tiempo para imaginar los futuros posts de este espacio.

Tiempo para mentalizarme y asumir el plan alimenticio que se avecina con el objeto de resguardar mi salud arterial y de paso reducir unas medidas físicas que este verano han sido criticadas –en mi opinión con demasiada saña- por la platea femenina (léase mi mujer).

Tiempo para organizar las finanzas (por cierto bastante maltrechas).



El único inconveniente es que, guardando una malsana fidelidad a mis costumbres históricas, no lo he aprovechado en absoluto:

No he pensado una sola cosa relevante para mí o para mis seres queridos. Para ser brutalmente honesto, solo fui capaz de concebir una buena cantidad de pensamientos eróticos que por lo general involucraban a señoritas que se bronceaban a pocos metros de mi silla de playa. Un bochorno que ni siquiera debería confesar aquí en mi propia casa virtual.

No escribí una sola letra. Nada. Pasé varias horas nocturnas frente a la pantalla, con las manos sobre el teclado y el Yoni Uoquer sobre el posavasos, pero no pude terminar nada. O mejor dicho, sí pude: Siempre terminé mi Yoni Uoquer.

En materia laboral no planifiqué ni las calles que voy a tomar para ir a la oficina. No sé ni dónde tengo los últimos papeles que miré antes de salir corriendo el veinticinco de enero.

En cuanto a este bendito espacio, ni siquiera sé quiénes van a ser los protagonistas del primer Potente Gen de 2009, dato de debería revelarse el viernes, porque los viernes yo siempre subo un Potente Gen.

De más está decir que no estoy mentalizado para comenzar ninguna dieta. Cierro los ojos y lo único que imagino son los sitios en donde voy a ocultar la comida y el Yoni Uoquer. Y tal vez alguna justificación para cuando empiecen a pasar los meses y yo no baje más que doscientos o trescientos gramos.

Y me gasté la poca plata que tenía. No sé muy bien en qué.


En síntesis, estoy exactamente en la misma situación que antes de irme. Tal vez unos días más viejo. Tal vez unos gramos más gordo. Tal vez unos pesos más pobre.

Pero no importa.

A los días, los kilos y los pesos, hay que dejarlos fluir de acuerdo a su leal saber y entender.


Un saludo para todos. Gracias por leer, y sepan que mañana estaré de recorrida por sus respectivos hogares virtuales.


Tengan ustedes muy buenas noches.

PS: Señor Briks, gracias por el presente. El día viernes lo ingresaré junto con el primer Potente Gen, porque tengo cosas para decir y a esta hora el cansancio ya me puede.

viernes, 23 de enero de 2009

EL MISTERIO BAROLO. FINAL DE LA PRIMERA ETAPA. DESPEDIDA.

Síntesis del post: Final del misterio Barolo. En realidad es un final, pero de la primera etapa, porque como soy algo cambiante, improvisado y cruel, ahora creo que puedo seguir investigando el Montevideo antiguo, sus edificios y sus costumbres por unos meses más (es una actividad en la que hallé algún atisbo de placer). Y una despedida, porque me voy de vacaciones y en principio creo que no voy a pasar por acá hasta mediados de febrero. Al menos no para postear, porque seguiré contestando los comentarios que lleguen, tanto en el blog como en la casilla.



Palacio Municipal de Montevideo. Año 1930.


DESPEDIDA: A PARTIR DE HOY ESTE HOMO SAPIENS COMIENZA OFICIALMENTE SUS VACACIONES, Y POR ENDE, ESTE ESPACIO ENTRA EN RECESO POR VEINTE DÍAS (MÁS O MENOS).

ACLARACIÓN: SÍ SEGUIRÉ CONTESTANDO LOS COMENTARIOS QUE LLEGUEN AL BLOG O A LA CASILLA.

SEPANLÓNNNNNNN.


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EL MISTERIO BAROLO

CAPÍTULO FINAL, PERO DE LA PRIMERA ETAPA.

¿QUÉ SE PENSABAN?

¿QUE IBA A DEJAR DE ROBAR SIN DAR PELEA?

ENTONCES NO ME CONOCEN.


A lo nuestro.


CAPÍTULO FINAL (Es un poco larguito, pero piensen que tienen veinte días para leer).

A medida que me acercaba a la réplica del David comenzaron a flaquearme las rodillas, e incluso llegué a elucubrar algunas excusas mentales para evadir el compromiso. Pero luego me arrepentí. Los misterios del mundo se crearon para ser resueltos, y ningún gran hombre ha pasado a la historia escondido debajo de una frazada.

Con una entereza que le arrancaría lágrimas al más pintado, cubrí los doscientos metros que me separaban del Palacio Municipal y me senté a esperar a Santipolio.

El otro día les dije que, fuera de la mano del licenciado o de una banda de mafiosos ataviados a la usanza de los años cuarenta, mi destino tendría que revelar su verdadero rostro al pie de la estatua. Lo que en ese momento no imaginaba era que tendría que lidiar con todos. Con Santipolio, y con la banda.

- Buen día señor Yoni-, balbuceó un Satipolio bastante demacrado.

- Buen día licenciado- respondí con mi peor cara de sorpresa- ¿Se puede saber quiénes son estos señores?

Los ojos del licenciado solicitaron una muda autorización a uno de aquellos cuatro torsos inmóviles, y luego se acercó a mi posición.

- Los caballeros llegaron primero, señor Yoni.

- ¿Cómo?

- Que nos ganaron de mano. Que han cruzado hace ya mucho tiempo, y que son los dueños del portal. Ellos tienen las respuestas que usted busca.

- ¿Son la mafia del Salvo?


Susurró una respuesta afirmativa mientras retrocedía. Estoy seguro.

Entonces se me acercó el que indiscutiblemente era el líder del pequeño grupo.


- Saludos fariseo, por fin nos conocemos.

- ¿Fariseo?

Ensayó una media sonrisa, pero no se detuvo a explicar nada. En lugar de eso apuntó un índice inquisidor hacia el David y permaneció algunos segundos en su pose de prócer.

- ¿Usted qué ve?- indagó por fin.

- Una estatua.

- ¿Solo una estatua?-, insistió sin abandonar su inmovilidad.

- Una obra de arte.

Me miró con indignación, y debo admitir que aun sin saber cuál era mi delito sentí vergüenza.

- Pero esta es la obra de un copista… ¿cómo puede ser arte?

- Bueno –contesté yo con la voz entrecortada-, es una reproducción.

- ¡Es una falsificación!- exclamó sacudiéndose la espuma que escapaba de su boca.


Quedé estupefacto frente al compromiso que aquel hombre asumía con su idea. Y entonces no emití sonido.

- La letra mata, y el espíritu vivifica. Usted, fariseo, vive en un universo formal que está diseñado de acuerdo a su propia conveniencia; pero ignora el espíritu del mismo. Usted lee el universo que se le presenta, pero no lo interpreta. No lo conoce. Prefiere la letra muerta.

- Pero si yo vengo investigando…

- Cállese y venga con nosotros.

Y yo obedecí. No sé si por sentirme avasallado, por el afán de conocimiento o por qué. Pero obedecí.

Subimos a un auto negro y salimos rumbo al Palacio Salvo por la Avenida 18 de julio. Yo me ubiqué en la ventanilla trasera derecha, y al lado mío se sentó el licenciado.

- ¿Qué significa esto licenciado?- pregunté en un tono casi inaudible, aunque sin disfrazar mi intención.

- Nos llevan con Gunter Klose.

- ¿Y quién es ese señor?

- El administrador del Palacio. El hombre que posee todas las llaves. El hombre que tiene lo que usted busca.

Para ser el poseedor de todas las llaves, el físico de Gunter Klose dejaba bastante que desear. Era un individuo más bien petiso, regordete y de maneras poco elegantes. Pero su mirada…

- Saludos fariseo-, espetó apenas ingresé en su oficina.

- Buenos días- respondí ya sin ánimo de corregir a nadie.


Me miró y me sentí desnudo. Se paró y me vi constreñido a seguirlo a través de los pasillos del Palacio. Preguntó y simplemente respondí.

- Usted vino en busca de su Universo paralelo. Usted infiere que en algún sitio existe un reflejo de su realidad.

- Sí.

- ¿Sí qué?

- Sí señor.

- ¿Le puedo hacer una pregunta?- dijo volviéndose hacia mí.

- Sí señor- contesté ya sin el mínimo rastro de voluntad.

- ¿Y si el reflejo fuera usted?


En ese instante sentí mi valor corrompido por el espanto, y al mismo tiempo percibí la luz al fondo del túnel.

Gunter Klose extrajo una llave dorada de su bolsillo, y con ella abrió una puerta que se me antojó familiar.

- ¡Mi mujer!- exclamé-. ¡La oficina de mi mujer! ¡Lo sabía! ¡Esto es el Palacio Barolo!

- Esto es el Palacio Salvo- interrumpió Klose-, y aquí no hay nada suyo.

Lo miré como se mira a alguien que nos desborda y nos somete, y me dejé caer en el primer escalón de la escalera caracol para considerar las sensaciones que me estaba produciendo aquella suerte de espionaje cósmico.

- Usted es una falsificación, mi amigo-, sentenció Klose revolviendo el puñal.

- No puede ser.

- Es. Usted es una copia. Buena, pero una copia al fin. Una copia de otro Yoni. De El Yoni. Un reflejo casado con la reproducción de una mujer. Y lo que acaba de ver es una pequeña muestra del mundo ideal. Es Platón básico. ¿Leyó la alegoría de la caverna?

- Sí.

- Entonces asumo que hemos agotado ese punto.

- ¿Y existe algún otro punto?- inquirí ya sin tanto afán de investigación.

- Hay muchos otros.

Lo seguí escaleras arriba, y luego por otros pasillos que me resultaron vagamente familiares. Finalmente entramos en un ascensor de carga, de esos que suelen usar los proveedores y los distraídos. Y descendimos hasta la planta baja.

Mientras caminábamos rumbo a la 18 de julio a través del hall central del Palacio, mi nariz captó aromas que no puedo describir en estas líneas. Sensibles modificaciones.

Y miré a Klose, que sonreía… como si aquella inquietud mía lo conmoviera más que cualquier alabanza.

- Ya le decía yo a Santipolio que usted era un ser olfativo. Es su nariz la que lo trajo hasta aquí.

- Lo sé-, acoté.

Y lo dije porque lo sé desde siempre. No es ese olfato que puede detectar el perejil en la milanesa desde el comedor a la cocina. No. Es un olfato cósmico, y es el responsable de mis delirios.

- El tiempo y el espacio se tuercen. Pueden moldearse. Se manipulan con relativa facilidad.

- Lo sé-, volví a acotar.

- Usted siempre estuvo en lo cierto- concedió Klose-, existen miles de posibilidades, y nosotros estamos estudiando este portal desde hace muchos años.

- ¿Este portal?

- Sí, este. El Salvo-Barolo. Es uno de los cinco que se conocen en el mundo.

- ¿Y los otros?

- Los otros son los otros. Hay gente que los estudia, y nuestro deber es estudiar lo que nos toca. Todavía no aprovechamos ni la mitad de las posibilidades que nos ofrece. Queda mucho por comprender.

Tras aquella revelación sentí todo cobraba sentido, y me animé a una o dos deducciones más. Quería cerrar esta etapa de una vez por todas.

- Oiga… yo no soy un reflejo de nadie ¿verdad? Yo soy un original.

- Ya le decía yo a Santipolio que usted es un ser olfativo-, dijo con una mueca de satisfacción en el rostro-. El licenciado hizo un buen trabajo.

Tenía más preguntas para formular, pero en ese instante, haciendo uso de sus atribuciones de jefe realizó una imperiosa invitación a reanudar la marcha.

- ¿En dónde estamos?- alcancé a preguntar.

- Ya no voy a responder preguntas mal formuladas. Ahora usted cuenta con material suficiente como para hacer las indagaciones correctas-, anunció Klose ya en su papel de instructor.

- ¿Cuándo estamos?- reformulé.

- Montevideo. Año 1930.

- ¿Y qué venimos a hacer?

Pero Klose ya no respondió.

FIN

Ahora me voy a almorzar. Porque yo los viernes almuerzo solo. Y como lo que quiero (sí, huevos fritos también). Y me tomo un vinito chico con soda y hielo. Y pienso. Y supongo que esta vez pensaré en mis vacaciones.



Tengan ustedes unos muy felices veinte días de paz.

Me retiro con la gloria.


martes, 20 de enero de 2009

EL MISTERIO BAROLO. PREPARATIVOS FINALES.

Síntesis del post: Reflexiones sobre mi destino camino a Montevideo. Reflexiones sobre el Arte, la Filosofía, el Espacio y el Tiempo en Montevideo. Síntesis de todas esas reflexiones. Tibio reconocimiento al licenciado Santipolio. Primer aviso acerca de la despedida (muy próxima ella).


Hotel Victoria Plaza (izquierda). Plaza de la Independencia (centro). Palacio Salvo (derecha)


Veinte de enero.

Mientras observo el Río de la Plata a través de la ventanilla del avión, mientras intento imbuirme otra vez de la mística que supo rodear a esta aventura, también medito sobre los riesgos que conllevan mis decisiones. En poco menos de cinco horas me haré presente en el Palacio Municipal de Montevideo, y al pie de la réplica en bronce del David aguardaré por el arribo de mi destino que, sea de la mano del licenciado Santipolio o de una banda de mafiosos ataviados a la usanza de los años cuarenta, tendrá que revelar su verdadero rostro.

Desde la ventana de mi habitación en la parte vieja del hotel Victoria Plaza contemplo el Palacio Salvo. El gemelo ¿malvado? del Barolo. Es una obra de arte. Como su hermano. Como esta ciudad. Y como Buenos Aires.

Creo en un tiempo no lineal. Creo en los pliegues del Universo. Creo en una excelsa conspiración espaciotemporal del Cosmos que tiene por único objeto la seducción del Ser complejo.

Supongo que esta declaración me coloca de cara a la médula espinal de mi propia filosofía, y eso es un buen comienzo.

Después de todo, y en tren de sintetizar estas dos reflexiones, asumo que el Arte puede servir a la metafísica de un modo concreto y vital.

Belleza y conocimiento.

Puede ser que Santipolio no haya estado tan errado a la hora de elegir la sede de nuestro encuentro.

Cierro las cortinas y, arrellanado entre las tres almohadas de mi cama, me dejo invadir por otros pensamientos. Y creo que de esa forma descanso.

Y me voy.

Pero antes les informo que se acerca el momento de la despedida.

Y que esa despedida será el día viernes, que es un día que me gusta mucho. Porque almuerzo solo. Y como lo que quiero. Y me tomo un vinito chico con soda y hielo.


Tengan ustedes muy buenas tardes.

viernes, 16 de enero de 2009

LA HUELGA DE LAS GALERAS NEGRAS

Síntesis del post: Cuestión previa. Introducción. Algún viejo servicio profesional que me enorgullece. Cumplimiento de parte de las obligaciones del premio que me otorgó Marichu.





Cuestión previa: En realidad no sabía si colgar estas líneas en este blog o en Narrador, y la decisión la tienen ustedes debajo de esta oración. Primero porque para Narrador tengo muchas opciones ya preparadas, y segundo porque creo que con este escrito se me pueden haber volado un poquito los pájaros, y no encaja en el perfil que quiero construir allá.

Introducción: Una de las pocas veces que decidí aplicar las artes de mi profesión en estos años (sabrán ustedes que hace mucho he optado por no ejercerla en el sentido estricto) fue a raíz de un gravísimo conflicto que se generó entre dos sectores con los que, individualmente y por razones que no pienso explicar aquí, mantengo relaciones de amistad y cooperación. Y lo hice no como abogado sino como mediador privado, papel que –debo admitir- se relaciona bastante mejor con mi carácter, aun teniendo en cuenta ese fatalismo intrínseco que me acompaña desde pequeño.

A lo nuestro, que este relato-anécdota no es ni corto ni largo, y no quiero ser yo el que introduzca la variante del tedio justamente el viernes, que es mi día preferido porque almuerzo solo. Y como lo que quiero. Y me tomo un vino chiquito con soda y hielo. Y puedo pensar un poco, que es una de las cosas que me hace bien.

LA HUELGA DE LAS GALERAS NEGRAS

La noche en que los tres sicarios contratados por la mafia de los magos irrumpieron en la sede del sindicato de conejos armados con sus varitas mágicas y sus ametralladoras fue el principio del fin para una amistad milenaria. Varios de los conejos más famosos resultaron muertos, y los pocos que lograron sobrevivir ya no volvieron a confiar en sus antiguos socios.

La represalia no se hizo esperar. Liderados por la cara visible de un conocido fabricante de baterías, los conejos iniciaron lo que años más tarde fue bautizado por los estudiosos como
“La huelga de las galeras negras”, que tuvo un profundo impacto en el gremio de la magia. Era una ingeniosa forma de protesta que consistía en ingresar al sombrero respetando las normas impuestas por el convenio multilateral, pero evitando salir al primer requerimiento. La maniobra produjo verdaderos estragos, y cuando las presentaciones de los magos más respetados comenzaron a cosechar más hortalizas y menos palmas, se tornó necesaria una inmediata reapertura del diálogo.

¿Y quién mejor que Yoni, amigo de la magia, la discreción y la heterodoxia para acercar posiciones?

“Nadie”, pensaron los más encumbrados funcionarios de ambos bandos.

Y de esa forma dio comienzo una gestión que se prolongó por varios meses antes de ver la luz al final del túnel.

En la primera reunión que sostuvimos, los líderes de la coalición de animales al servicio del entretenimiento exigieron que el sector que respondía a las directivas del mago Cacarulo fuera puesto a disposición de la justicia. Todos los conejos sabían que era esa organización la que había facilitado los medios para perpetrar el atentado, pero no tenían pruebas concretas.

Finalmente, con la discusión trabada y los ánimos caldeados, tuve que imponer un cuarto intermedio para organizar una nueva reunión.

El segundo encuentro contó con la presencia de todos los sectores en conflicto. Los ilusionistas, que eran una mayoría abrumadora entre los magos, amenazaban con impulsar el reemplazo de los conejos por las siempre dispuestas ardillas de criadero, aun cuando ello implicaba ir en contra de las tradiciones y el deseo de los niños. Pero como los orejones más experimentados hicieron caso omiso de la amenaza, tuvieron que dar marcha atrás y admitir que la medida era impracticable.

El tiempo se nos escurría entre los dedos mientras los avances en la negociación eran casi nulos. Ambos grupos se habían transformado en enemigos mortales, y la escalada de violencia cobraba nuevas víctimas casi todos los días. Zanahorias envenenadas, galeras explosivas y pañuelos perfumados con curare eran moneda corriente en los camarines que estaban forzados a compartir.

Pronto llegó el momento en el que ya nadie podía dormir tranquilo, y fue ese marco de psicosis generalizada el que aproveché para tender los puentes necesarios hacia la realización de lo que luego bautizamos como “La cumbre de los próceres”.

Dos meses más tarde, y luego de infinitas idas y vueltas, el gran David y el conejo de las baterías se reunieron conmigo en la casa de veraneo que una famosa modelo alemana de rubia cabellera posee en el sur de Francia. Y si bien jamás revelamos los términos del acuerdo alcanzado, el mismo fue beneficioso pora todos los involucrados, y la tan ansiada paz fue restablecida en ese mundo complejo y enigmático.

Y las buenas noticias para el gran David, rey de los ilusionistas, no se agotaron con el pacto que le devolvió el prestigio…

Al poco tiempo se hizo pública la noticia de su inminente paternidad, y con ella se despejaron para siempre las dudas sobre su sexualidad. Sobre todo cuando su blonda novia dio a luz una camada de veintiséis hermosos gazapos.

Satisfacciones como la que acabo de contarles son las que lo impulsan a uno a valorar aunque sea un poquito la profesión.


Ahora el premio...

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PREMIO SEIS PALABRAS:

Marichu, que al parecer se ha retirado a cuarteles de invierno por un tiempito, y nosotros respetaremos su decisión porque no sabemos por qué decidió lo que decidió, me otorgó un premio que me impone como obligación autodefinirme en seis palabrras, y elegir cinco blogs amigos para pasar la posta.

Agradeciéndole de antemano la deferencia, anuncio que pienso cumplir con la primera parte y desestimar la segunda, por las razones que ya expliqué alguna vez aquí.

1- PESIMISTA

2- REFLEXIVO

3- TÍMIDO

4- ESCRITOR

5- INFANTIL

6- CEREBRAL


Tengan ustedes muy buenas tardes.

martes, 13 de enero de 2009

MI AMIGO DARREN

Síntesis del post: Semblante de Darren López, amigo y colaborador. Sospecha sobre una virilidad inmortal. Estrecho vínculo profesional. Los estrambóticos gastos del licenciado Santipolio. Premio otorgado por Marichu.





Darren López tiene al día de hoy noventa y tres años y continúa viviendo solo en la avenida Montes de Oca, en el barrio de Barracas. Es viudo desde que tengo memoria, tiene siete hijos (cuatro mujeres y tres varones) a los que casi nunca ve, un perro salchicha que en años caninos debe andar por su misma edad, y una asistente setentona de nombre Martha que suele visitarlo tres veces por semana para ponerle las inyecciones y encargarse de los quehaceres del hogar.

Yo creo –y esta sospecha corre por mi cuenta y cargo- que el viejo Darren todavía exhibe algunos comportamientos profanatorios para con el físico de esta mujer de ojos débiles y pechos generosos. Vamos… estoy seguro de que son amantes, y que ese amor tiene –oh Dios mío- mucho de físico y muy poco de platónico.

En fin…

Todos los martes por la noche, Darren se reúne a jugar a la canasta con los dos o tres héroes de su grupo de amigos que aún se resisten a dejarse poner la etiqueta en el dedo gordo del pie, y esta simple actividad desarrollada entre botellas de cognac Napoleón y alegres cigarros le sirve para distraerse un poco de los rigores de su trabajo.

“¿Pero cómo? ¿A los noventa y tres años todavía trabaja?”, se preguntarán ustedes sacudiéndose la modorra.

Por supuesto.

¿No se los mencioné?

Darren López es mi contador. Y además de ser mi contador es mi asesor impositivo, que no es lo mismo pero es parecido.

Y les diré, en tren de salvaguardar el buen nombre y honor de este ser humano intachable, que el mayor inconveniente para su desempeño profesional no es su avanzada edad, sino su profunda aversión a los ácaros. En rigor de verdad, más que una aversión es una obsesión que por momentos le impide concentrarse en otra cosa que no sea esparcir insecticida por los más recónditos rincones de su despacho; pero eso para mí es un detalle insignificante.

Fuera de lo dicho no veo mayores trabas para la prosecución de nuestra relación laboral y profesional. Es cierto que Darren está un poco desactualizado con las reformas impositivas, y que gracias a esto yo suelo tributar basado en leyes que han sido derogadas hace más de tres décadas incumpliendo de paso la normativa vigente, pero no lo es menos que es dueño de un olfato infalible. Después de todo fue él quien, en su debido momento, se opuso a la contratación del licenciado Santipolio y a que recibiéramos sus facturas por honorarios profesionales (consejos que por desgracia desoí), así que mal puedo yo quejarme de sus servicios cuando la mitad de las veces hago justo lo contrario de lo que me dice.

Y eso es todo por ahora. Estas líneas guardaban el secreto propósito de presentarles a Darren, un profesional que acompaña a mi familia desde que se recibió allá por el año 1938, y del cual hablaremos bastante seguido en estos primeros meses del año.

Y quería hacerlo hoy, que es su cumpleaños. Hoy, que el estado paupérrimo de mis cuentas revela que nuestra relación, más allá de lo profesional es de pura y sincera amistad. Hoy, que tengo que verlo a las cuatro de la tarde para discutir cómo disfrazaremos frente a la AFIP el último anticipo de gastos que me pidió el licenciado Santipolio.

Y a propósito de Santipolio… ¿alguien sabe qué es y dónde queda el Solanas Inn?

Yo lo único que sé es que es muy caro. Y que el licenciado debe allí unos cuantos dólares.


En otro orden de cosas les comento que Marichu me ha otorgado un premio, y que el viernes sabré responder a una parte de las obligaciones que el mismo me impone.


Tengan ustedes muy buenas tardes.

viernes, 9 de enero de 2009

EL VAGÓN DE LA PRIMERA

Síntesis del post: Algunas maldiciones a Metrovías. Ganas de ir a almorzar. Pequeño incidente mañanero en el subte. Reflexiones variadas.




En el anuncio número tres del último post les comenté, con un poder de anticipación realmente envidiable, que entre los cuatro o cinco temas dominantes del mes de enero iban a figurar las historias en el subte “A”. Y aquí me tienen, presente para cumplir con la palabra empeñada, firme para rumiar mi extensísima lista de agravios contra la empresa Metrovías y bastante apurado para terminar con todo a una hora más o menos decente, porque hoy es viernes, y los viernes yo almuerzo solo, y me como una milanesa de ternera con fritas a caballo, o un buen bife de costilla acompañado de la misma forma (con el equino y el tubérculo), y me tomo un vino chiquito con soda y hielo, y me pongo a pensar, y pienso cosas de lo más variadas, y cuando me quiero acordar ya faltan dos o tres horas para el fin de semana.

Y les anticipo, otra vez con ese poder de anticipación envidiable, que no me voy perder el comienzo del fin de semana por unas cuantas líneas atrasadas, así que a lo nuestro, que estoy bastante apurado para terminar con todo a una hora más o menos decente, porque hoy es viernes, y los viernes yo almuerzo solo.



EL VAGÓN DE LA PRIMERA


Sabrán ustedes que hace un par de semanas el señor Mauricio Macri tuvo la buena idea de inaugurar dos nuevas estaciones del subte “A”, por lo que ahora este simpático trencito que se arrastra tres o cuatro metros por debajo del pavimento a lo largo de la avenida Rivadavia, penetra hasta el corazón mismo del barrio de Flores, o sea, hasta el cruce con la avenida Carabobo.

¡Qué alegría!, dirán los vecinos de la calle Puan que se beneficiaron con la primera de estas dos estaciones, y que, además de que sus propiedades se habrán revalorizado un poco, ya no tendrán que caminar nunca más las seis o siete cuadras que hay hasta la estación Primera Junta, antigua cabecera de la línea.

¡Por fin!, dirán los vecinos de la inefable avenida Carabobo que hasta hace quince días no podían soñar con tomar el subte sin antes cubrir en colectivo la punta de cuadras que los separaban –y los siguen separando- de la mencionada estación Primera Junta, y que ahora se suben muy orondos a ocupar su asiento en los trenes vacíos de la flamante cabecera de línea.

¡La puta madre que los parió a todos!, decimos los vecinos de la avenida Acoyte, que antes subíamos en la segunda estación con un tren razonablemente poblado, y ahora subimos en la cuarta estación, por la puerta, por la ventana o por donde podemos, porque no sé si se han enterado, pero parece que en el barrio de Flores vive mucha gente. Qué digo mucha… muchísima. Toda.

Y señores… estamos en enero. Acá no hay ni la cuarta parte de la gente que tendría que haber.

En marzo, cuando ya estemos todos de nuevo en la ciudad, con el bronceado en franca retirada y estrenando esa corbata horrenda que alguna tía nos regaló en Navidad para recordarnos que las vacaciones no son eternas, la situación se va a poner bastante fea. O compran algunos trencitos nuevos, o me lo apalabran al impresentable de Viviani para que los taxis cuesten la mitad de que cuestan hoy.

En fin…


Hoy a la mañana no me quedó más opción que dejar pasar dos trenes que en su interior –lo juro- transportaban un bloque granítico que no permitía el flujo de humanos en ninguno de los dos sentidos.

Un horror.

Por suerte, cuando ya mi estado de desesperación era manifiesto y la tercera formación se aprestaba a abandonarme en el andén, llegó un gordo muy aguerrido del cual ya les hablé en el párrafo que está justo debajo de la foto de este post (segundo de la historia del blokkkk) y procedió de la misma forma que aquella vez, enviándome más o menos hasta el centro del vagón.

Aleluya.

El único inconveniente fue que luego de esta arriesgada maniobra de abordaje, una señora de pequeña estatura, mediana edad y alta volatilidad se sintió un tanto invadida por el desplazamiento forzado de la masa. Y no les cuento la humanidad de quién constituía la primera línea de la bendita masa porque seguramente ya se lo imaginan.

Se dio vuelta (toda una proeza considerando las circunstancias) y me dijo más o menos lo siguiente:

“A ver querido… ¿me podés sacar el codo de la espalda que me estás dejando sin aire?”

Y luego dijo esto, pero ya a modo de reflexión final, y no estrictamente dirigido a mí:

“Yo no sé por qué se siguen subiendo si ven que no hay más lugar”.

Y entonces yo, que en los escenarios dramáticos, miserables o desesperados alcanzo incluso cierto grado de disfrute, le regalé una amable sonrisa y acto seguido le contesté más o menos esto:

“Señora, el vagón de la primera es el de adelante”.

Y como la gente se reía –y mucho-, la señora concedió un “touché” facial, sonrió y siguió en lo suyo, que supongo sería aguantar el olor corporal de la famosa masa, porque los amontonamientos son la pesadilla de la gente chiquita.


Giré la cabeza para el otro lado y una señorita con unos ojitos verdes de lo más expresivos (muy bonita ella) me sonreía con efusión. Solapadamente diría yo si tuviera cuarenta años más de los que tengo. Pero como este escenario ya no era ni dramático, ni miserable ni desesperado me alboroté. Y sonreí, pero más con timidez que con agresividad. Y después bajé la mirada. Y supongo que me puse colorado. Y me arrojé al exterior en la estación Saenz Peña, como siempre. Y mientras miraba la sombra del Palacio Barolo a contraluz desde la escalera mecánica, me pregunté por qué siempre me pasan cosas en el subte. Y me pareció una pregunta tonta...


Tengan ustedes muy buenas tardes.